miércoles, junio 18, 2008

fin

Este blog será dado de baja proximamente.
Gracias.

cerrado por derribo

Es verdaderamente bueno lo que he escrito sobre ti, al menos, a mí me lo parece. En serio, es algo fresco e innovador.
Empiezo hablando de la vida de antes de conocerte, y después digo algo sobre la no vida. Lo mejor llega cuando le ofrezco al lector, lectora o lectores, si los hubiere, las razones que me atan a ti, fuerte y con acero, el mono que te tengo y el miedo a la sobredosis. Se enamorarán también, los lectores digo. Eso es seguro.
Es distinto, claro, conocerte que leerte, pero te aseguro que es muy bueno y casi llego a describirte.
Sufro un poco cuando lo releo y estoy pensando en romperlo o, acaso, darle fuego.
Sólo tengo algunos momentos de lucidez al día, y llegan separados, así que no sé si volveré a escribir algo así. Bueno, no sé si volveré a escribir algo entendible.
Así que no sé qué hacer. Quizás lo guarde.
Las terapias emocionales no han solucionado nada y la medicación me deja absorto y cansado. Tengo la piel seca.
A lo mejor escribo bajo los efectos de algún fármaco o ni siquiera escribo.
Es lamentable y tétrico el lugar donde me encuentro. No hay luz al fondo.
Quizás la magia pueda borrar todo. He de aprender magia.
Doy pequeños saltos hacia delante con mucho impulso. No llego. Voy a romper ese papel y empezar de nuevo.
Esto ha terminado, cierro este blog hoy, ahora.
Era mío y era un regalo, pero incluso hasta los regalos se terminan despreciando, da igual que sea una bici, un blog o un libro. Es así. Es injusto pero impartir justicia es complicado y cuando odias a alguien o algo es normal hacerlo diana de todo, eso es esto.
En esta época es cotidiano lo oscuro, y quiero volver a leer esto siempre, al tiempo, cuando vuelva a entrar aquí. Quiero reirme al leerlo. No puedo llorar tanto porque parezco que quiero dar pena para conseguir algo. Es raro. Me han abandonado varias veces seguidas, debo ser un pesado que insiste, nada más. Porque me hago ilusiones, me creo a mí mismo cuando me miento. Es bueno oir la verdad, aunque sea dura.
Pero lo demás es acoso y derribo. Nadie puede controlar sus sentimientos. Ojalá. ¿Cómo se puede dejar de pensar en alguien o algo? No existe esa receta. Y eso no se puede reprochar porque duele. Yo no he hecho ninguna locura y eso me satisface. Apenas algún mensaje a deshora. Ni una borrachera. Hay una mezcla de dolor y molestias que he provocado casi sin saberlo, pero que ni siquiera sabía que podía producir. Las personas cambien y están en su derecho. Y no me preguntes qué he hecho, porque no es reprochable luchar hasta el final y pensar que hay esperanza, sólo eso, ningún incordio. Creo que ahora sabes que yo pensaba que otro mundo era posible y no, no estaba ni estoy confundido, porque no sabía la verdad. Sabes de sobra que nunca hubiera hecho nada parecido si hubiese participado de la realidad, sólo por orgullo quizás.
Termina una dura etapa de montaña. Termina de verdad. Lo siento pero adiós. Es normal que no quiera saber de tu pareja y no por eso soy menos persona. Es duro oir la verdad sobre alguien y más si te la cuenta ese alguien. Pero es bueno, a veces.
No se culpa a alguien por lo que siente, aunque sea como una mosca, y aún pretendiendo ayudar, también se puede romper todo. Yo voy a salir de esta, estoy seguro, y me reiré al tiempo, sabiendo el camino para no volver. Pero es necesario comprender que es una enfermedad y que la terapia de choque es dura, así que no hay mal humor, sólo agradecimientos y busqueda de los propios sentimientos, que esta vez se han equivocado al buscar lo bueno para mí.
No soy egoista. Amo profundamente. No miento. Hay una parte de mí que se queda aquí, para siempre. La otra, que debe salir a la calle, sabe decir adiós y gracias.

domingo, junio 15, 2008

fuego

No puedo perseguir ilusiones, por las calles, que no me satisfacen. No debo. Presionar a alguien para que te de las gracias está prohibido.
El mundo es incorrecto y no se puede hacer nada. La interpretación ha acabado con todo lo natural. Nadie cree a nadie. No son valores efímeros y es, por tanto, la causa de que mi vida arda en una acera y no encuentre ninguna mano. La culpa es mía, lo sabemos todos. Pero, ¿y qué?

domingo, junio 08, 2008

grita

Me has salvado. Yo tenía la boca llena de arena. Me has salvado en todos los sentidos. Por inercia dejé de preocuparme por mi vida. Tu voz llegó en el último instante y tu recuerdo me bastó para prometerme un poco de cuidado. No sabes cuánto te lo agradezco. Me has devuelto una sonrisa y no tengo la opotunidad de decírtelo. Te odio con todas mis fuerzas, pero he de agradecerte esto.