Porque tú siempre vuelves
a mí, a mi cabeza
he decidido olvidarte.
Mañana, al despertar,
ya no estarás. Y nunca
podré recordar tu cara.
Jamás nombraré tu nombre.
No habrá una sola vez
en la que desee llamarte
porque no sabré tu número.
No querré besarte porque
no sé si existes o siquiera
si tienes labios.
------------------Nunca más
podré celebrar tu cumpleaños
o el día en el que nos besamos,
abrazados, en tu cama,
por primera vez, porque
ni siquiera existirá tu cama
ni la otra habitación
donde ahora guardas la ropa,
que también dejará de existir.
Vas a salir de mi cabeza
y, entonces, algún día,
de repente, en algún tiempo,
encontraré una foto tuya,
una bufanda, un arroz, un poema
que haga que me detenga
y me pregunte de qué me suena.