lunes, marzo 24, 2008

Los años del ático

Tú eres pálida y pequeña. Frágil casi siempre, y rotunda y doctrinal cuando te miras al espejo y haces muecas con la boca.
Yo, aún, sigo enamorándome de ti algunas noches, casi todas. Es cierto.
Tú eres sencilla y bonita. Templada con sangre ardiente y roja. Tienes los ojos grandes y lo sabes, y de eso te aprovechas.
Tú eres tímida y graciosa. Estallas a borbotones y te haces añicos algunas veces, y yo no sé recogerte.
Yo, dejé ranas en tu casa, para que te protegieran y, algunas noches, como anoche, sueño contigo y pienso que estás mejor ahora y eso me encanta.
Pero perdóname por ser tan torpe.

Me gustaría pasar los domingos jugando al Risk

Nunca he distinguido lo que pasa de lo que podría pasar y siempre me quedo embobado horas después de un suceso así soy yo y no es que me haya convertido en nada pero tampoco pretendo disculparte porque me has jodido y eso lo sabes.

Una cosa es que yo te quiera y te eche de menos que los dos sabemos que es cierto y otra es que me tenga que tragar que no sabes lo que quieres o no sabes cómo decirme que no me quieres (a tu lado, digo).

Mejor hubiera sido desempolvar mi caja de Juegos Reunidos que tener que escuchar la historia esa que motiva tu decisión y que me deja con cara de idiota sin saber si insultarte o darte un beso por lo mucho que me quieres.

Y es que tú sabes que yo siempre he sido muy torpe a la hora de dejar a alguien y me enorgullece saber que he sido dejado por la mejor maestra posible en esa materia porque cada vez que pienso en la forma en la que lo has hecho no sé si reírme o llorar.

Pero bueno los dos sabemos que el tiempo pasa y tú tienes derecho a ser tú, pero joder, lo peor de todo es que si no me das motivos realmente creíbles y que sólo me culpen a mi al final sólo me queda pensar que me has engañado o que estabas a punto de hacerlo.

Aunque otras veces sé que no es cierto y me vuelves a caer bien así que no te preocupes demasiado que tú ya sabes como soy o como era o como seré y eso es lo único real de todo esto y es lo que importa y ya estoy mejor y de vez en cuando mucho mejor aunque se vaya la luz.

domingo, marzo 16, 2008

torpe


Mi conciencia me habló esta mañana, temprano, sobre las seis y media. Hace años que no me hablaba. Casi no reconocí su voz. Es como mi voz, pero más grave. Yo no entendí muy bien qué decía pero llevo todo el día pensando qué he hecho mal, qué problema de conciencia debo tener.
Yo, que nunca he hecho demasiados equilibrios para mantenerme en pie y que cuando me tambaleo me caigo sin más. ¿Yo?
La voz de mi conciencia estaba hueca pero sin eco. Y no supe entenderla. Yo no he sido, pienso decirle. Yo no he sido.
Mi conciencia se dedica a despertarme, poco más. A lo mejor no soy yo.