uno
Tendrías que estar aquí. No deberías perderte esto. No te puedes imaginar lo asombroso que es conocer a personas que nunca son como nosotros.
Mis padres se separaron en junio y ya han comenzado los trámites del divorcio.
Eso debe ser importante, divorciarse –digo-. Debe ser como sacarte el carnet de conducir o renovar el dni. Eres libre para conocer a otra persona y estar en sus mismas condiciones. El matrimonio es un rollo, deberían prohibirlo por ley.
dos
Tendrías que ver esto. La situación –digo-. Tendrías que conocer a la novia de mi padre. Seguro que podrías hablar durante horas con ella. Lleva hablando nosecuanto rato, y no parece que tenga intención de callarse. Cuando habla parece que repita la misma conversación varias veces, las mismas frases masticadas y rumiadas.
Si, al menos, estuvieras aquí. Nos reiriamos juntos. Te miraría a los ojos y no podría contenerme. Y te prometo que después te salvaría, aunque mi padre se enfadara.
Pero no estás, y ella nunca se calla, y sus palabras sólo hablan de ti, de tu ausencia. Y me duelen los ojos de escucharla.
tres
Me levanto despacio del sofá, mientras la miro, y le pregunto si quiere un café. Yo preferiría darle un Orfidal. No sé qué ha respondido. Me da igual. Voy a intentar desaparecer.
Ella sigue hablando a lo lejos y, cada media frase, me pregunta algo para confirmar que aún la oigo. Pero cada vez la oigo más lejos. Más lejos.
Me encantaría que mi madre estuviera aquí.
Ella hubiera mandado a callar a la novia de mi padre. De la forma más educada y noble le habría dicho que me dejara tranquilo.
Mi madre tampoco ha venido a salvarme.
Me vuelvo a sentar a su lado. He dejado de pensar en ti.
No debe tardar mucho más mi padre en llegar –pienso-.
cuatro
Se dirige al baño mientras me cuenta la vida de nosequien amiga suya separada.
¿Acaso debo decirle que no me interesa nada de lo que dice?
Enciendo la tele. El volumen está muy elevado y comienzo a bajarlo. Debo cambiar las pilas del mando a distancia.
Las noticias cuentan que Rajoy modificará la ley que permite el matrimonio entre homosexuales.
Ella lo celebra desde el pasillo. No quiere que se casen los homosexuales –pienso-. Le digo que yo preferiría que nadie se pudiera casar.
Alguien abre la puerta. Es mi padre. Le doy dos besos y me largo de allí. No atino a escuchar qué me dice.
No te puedes imaginar lo desagradable que es conocer a gente nueva.
cinco
El día empieza a desaparecer como tal. Ya no puedo hacer cosas que se hacen de día y es pronto para lo que me gustaría hacer.
Me compro uno de esos bocadillos enormes difíciles de comer.
Deberías estar aquí –me digo-. Me lo repito en voz alta, lentamente: De-be-rías es-tar a-quí. Lo vuelvo a repetir mientras empiezo a desearlo.
El tomate me produce unas pequeñas burbujas en el cielo de la boca.
Me vibra el móvil. No puedo sacarlo del bolsillo porque tengo los dedos llenos de mayonesa, y la boca, y el jersey.
seis
Estoy en la cama. No sé qué hago aquí ni qué hora es. No recuerdo nada. No atino a encontrar el móvil en la mesilla. No atino a encontrar la mesilla. Esta no debe ser mi cama. Suena la radio justo en frente mía. Me quedo en silencio.
Debe ser madrugada porque hablan de las temperaturas del nuevo día. Pero, ¿qué día es hoy?
siete
No es justo lo que me has hecho. Tengo un regalo tuyo justo encima del ropero y no sé si guardarlo será una buena idea. No es justo. No sé si estoy enfadado pero me encantaría estarlo.