Hace más frío
Hace frío aquí, Sara. Aún no han empezado las Navidades, en realidad siempre han empezado tarde, aquí.
No sé cuántos años tendría, pero era muy pequeño, y tú ya estudiabas fuera, entonces contaba los días que faltaban para que tú llegases, te llamaba todos los días por teléfono y te insistía para que vinieses cuanto antes, iba a buscarte al tren, también hacía frío. Se me hacían horas los minutos que tardábamos en llegar a casa desde la Estación del tren, y me agarraba a tu mano para tirar de ti.
Tú llegabas a casa y sacabas las bolsas de adornos navideños y luces. Y mamá te decía que ya era muy tarde para buscar musgo para montar el Belén. Yo empezaba a tranquilizarme porque pensaba que gracias a ti volverían otro año más los Reyes Magos.
Mamá se enfadaba contigo y no paraba de decir que no estaba ella para Navidades y que no tenía que aguantar esto o lo otro por tu culpa porque ella no quería celebrar nada. Y tú traías las Navidades a casa, un año tras otro, siempre.
A mí nunca me gustó diciembre, cuando iba a casa de mis amigos a jugar, todos tenían árboles, adornos y luces desde principios de mes, y yo odiaba todo eso, entonces les mentía y les decía que en mi casa también estaba todo listo ya, pero en mi casa Navidad has sido tú. Y yo no te había dado las gracias.
No sé cuántos años tendría, pero era muy pequeño, y tú ya estudiabas fuera, entonces contaba los días que faltaban para que tú llegases, te llamaba todos los días por teléfono y te insistía para que vinieses cuanto antes, iba a buscarte al tren, también hacía frío. Se me hacían horas los minutos que tardábamos en llegar a casa desde la Estación del tren, y me agarraba a tu mano para tirar de ti.
Tú llegabas a casa y sacabas las bolsas de adornos navideños y luces. Y mamá te decía que ya era muy tarde para buscar musgo para montar el Belén. Yo empezaba a tranquilizarme porque pensaba que gracias a ti volverían otro año más los Reyes Magos.
Mamá se enfadaba contigo y no paraba de decir que no estaba ella para Navidades y que no tenía que aguantar esto o lo otro por tu culpa porque ella no quería celebrar nada. Y tú traías las Navidades a casa, un año tras otro, siempre.
A mí nunca me gustó diciembre, cuando iba a casa de mis amigos a jugar, todos tenían árboles, adornos y luces desde principios de mes, y yo odiaba todo eso, entonces les mentía y les decía que en mi casa también estaba todo listo ya, pero en mi casa Navidad has sido tú. Y yo no te había dado las gracias.
