Un cuento lleno de ventajas
Te quedas solo. A tu alrededor no hay nada, apenas lo que te permite divisar la luz que desprende la pantalla del ordenador. Al otro lado del teléfono no hay nadie. No se oye nada fuera desde que pasó el camión de la basura -¿cuánto hará?, ¿una hora?, ¿dos?-. Te paseas sobre las sábanas primero, después por la casa. Llevas tres minutos, o seis, andando por el pasillo, y ahora notas que estás hablando solo, en voz alta. Te callas, pensando que no es normal pero que lo controlas y no lo volverás a hacer. Pones la tele, te imaginas en otro momento de tu vida, bebes, y fumas, fumas mucho.
La primera ventaja es que cuando el cuento llegue al final no se acaba sino que se cae por un agujero y el cuento reaparece en mitad del cuento.
Ésta es la segunda ventaja y la más grande: que desde aquí se le puede cambiar el rumbo, si tú me dejas, si me das tiempo.
Buenas noches.
La primera ventaja es que cuando el cuento llegue al final no se acaba sino que se cae por un agujero y el cuento reaparece en mitad del cuento.
Ésta es la segunda ventaja y la más grande: que desde aquí se le puede cambiar el rumbo, si tú me dejas, si me das tiempo.
Buenas noches.
