viernes, abril 28, 2006

Qué bonito nombre tienes...

-Llevas todo el día tumbada en el sofá.

Al principio las manos se entrelazaban sin apenas intentarlo, y parecían una, más grande que cualquiera pero una; y si cerrabas los ojos rápido y los volvías a abrir, de verás que era una única mano la que se veía.

-Podías hacer algo más con tu vida. Estás más gorda, no sé si me atraes.

Quedábamos a cualquier hora, para cualquier cosa-excusa, y hablábamos, o no lo hacíamos y nos mirábamos, y sonreíamos. Yo era su vida. Y, antes de colgar el móvil, nos despedíamos doce veces, incluso más.

-Voy a salir, no sé a qué hora vendré. Vale, vale, vale...

Algunas tardes comprábamos palomitas, pipas, gominolas... Incluso algunas no-tardes. Y nos inventábamos vidas, nombres de hijos, ciudades, y palabras de esas que deberían estar en las listas de palabras más bonitas, no como libélula pero si como labios o fresas.

-No me estoy drogando, joder. Déja, de una puta vez, de meterte en mi vida.

Compramos una ardilla, a mí nunca me gustaron las ardillas. También compramos una plancha, una vajilla, gel, comida rápida, y muchas cosas más que no recuerdo. Tampoco me gustaron las toallas, pero me sentía incómoda diciéndolo.

miércoles, abril 26, 2006

No sé

Ya no sé por qué escribo.
Quizás piense que algunas palabras
puedan traspasar esa barrera que creaste.
Y, entonces, las letras en prosa,
coloreadas de azul poesía,
se convertirán en pequeñas ráfagas
de balas que intenten echarla abajo.
Si no pudiera, te sugiero que cambies.
Ya no lloro.
Quizás porque una vez,
me puse a coleccionar tus lágrimas.
Venían de vez en cuando,
las diferenciaba porque escocían.
Pero ahora hablo de todo esto en pasado.
Ya no entiendo
ni cosas que no me parecen graciosas,
y me estoy volviendo raro y excéntrico.
Sin embargo creo que todo tiene su edad,
y sólo es eso,
ninguna cuestión de privilegios o manías.
Todo debe ser edad
y se consigue impregnando al tiempo
con tu aroma voz y melancolía.
He probado a dejar a alguna de estas fuera,
pero ya la edad no es edad
y todo se convierte en una tontería.

lunes, abril 24, 2006

Hoy es viernes

Tengo recuerdos tuyos que no me dejan dormir a veces.
Pero no de dormir descansando, ni siquiera cerrar los ojos.
Tengo cosas guardadas tuyas que me traen ganas de llorar.
No de llorar con lágrimas y balbuceos, sino por dentro.

Me acuerdo, por ejemplo, de tus pellizcos y tus ¡ay, ay, ay!
O del sonido a madera de tu olor, del olor de tu pelo, tu único olor.
Recuerdo cuando era un niño, y aún no te conocía,
y te esperaba, sin saber si vendrías o siquiera existirías.

Y recuerdo que llegaría el dia en el que te tendría que escribir:
un te quiero, un hola, ahora vuelvo, compra pan y mi nuevo móvil.
Ahora recuerdo veces que están por llegar, y presumo de tu risa
tan azul que a veces me ciega y no me deja recordar qué nos pasará.

viernes, abril 21, 2006

Sub- VERSIÓN

Para que la luna llena nunca choque contra el suelo
Hemos de encontrarnos siempre a las afueras del pueblo
Con todos los besos nuestros
Son preciosos nuestros besos a las afueras del pueblo
¿Qué pueden tener de malo,
si es lo que mejor hacemos?

¿Por qué han de ser escondidos
los secretos y los sueños?


Son preciosos nuestros besos
Pero nadie debe verlos
, y es lo que mejor hacemos

Para que la luna llena nunca choque contra el suelo
Para que siempre podamos conocidos encontrarnos
Alargarnos la sonrisa, sacudirnos la distancia
Y poder burlar al tiempo
Para que la luna Llena nunca choque contra el suelo

Al final de la partida que siempre empiezo ganando
A las afueras del pueblo, tú me sigues abrigando
Y te marchas caminando
Y aunque todo ha terminado, de hecho todo está empezando
Y en la procesión del Cristo engañaremos hasta al viento
Somos los únicos miembros de una sociedad secreta
Son preciosos nuestros besos
Son preciosos nuestros besos
Son preciosos nuestros besos aunque nadie pueda verlos
Son preciosos nuestros besos

Y aunque de vez en cuando alguien los llegue a ver
no puede pasarnos nada porque es lo único que hacemos
Da igual que ni nos conozcamos, da igual doble o nada
cara o cruz, si a veces ni estamos o no nos vemos.

Y pasarán días, meses, años... y es lo único que guardaremos
esa sensación extraña de que pudimos querernos

Pero ni el amjel era amjel ni tú mi mejor amiga
y al final de la partida solo sé desearte.

Y cuando no estás meriendo frambuesas todas las mañanas.
Y sueño con bichos volando por nuestro cuarto.

miércoles, abril 12, 2006

2 y 2

Jamás he dejado de echarte de menos, pero no puedes pedirme que cambie mi vida por otra a tu lado. Sé que es dificil soportarme, o dejar de hacerlo. Sé que me necesitas, porque me ha pasado. No es justo que me chantajees o me amenaces. Cada uno debe aprender de las decisiones que tome, y anotarlas en una libreta; pero nadie puede obligarte a cambiarlas. No me gusta que te drogues, menos aún que me robes para comprar cocaína que permita sujetarte un poco más a la cuerda de la realidad de la que sales tú sola, con tu papel de aluminio. Y ya no quiero que me masturbes, quizás porque no me atraes. Y te juro que lloraré, no sé durante cuánto tiempo, cuando me llamen para decirme que estás muerta; y sé que no tardará mucho en pasar: un mes, dos como mucho... Pero después saldré a celebrarlo por todas las estaciones de metro: Sol, Gran Vía, Tribunal... por todos tus hogares. Y te recordaré muchos días sueltos, durante siempre.

martes, abril 11, 2006

TE SUEÑO MUCHO DE MENOS

Pero vendrán veces en las que me despierte contigo, y comeremos frambuesas.

Me fumo un cigarro y me voy

El ocaso es instantaneo,
como el cola-cao.
La incertidumbre es, acaso,
peor que esa milésima que dura
el tiempo que tardas en dudar
si alguna otra vez volverás a ver
salir al sol.

(Escrito en mi móvil, atardecer en Cáceres, 10-4-06)