lunes, marzo 27, 2006

sentado, esperando a que llames...

palabras para decirte...

Me pierdo en la complicidad de las palabras.
No sé utilizarlas como debiera ser.
Los puntos y aparte los suelo poner donde me da la gana.
No sé felicitar a tiempo, y cuando es después me supone monotonía.
Si algo es "antibiótico" debe ser malo, y entonces no lo vuelvo a probar.
Para después me llega la duda de si lo "probiótico" es peor.
Me complico los días pensando si "anti" es bueno o malo.
Antídoto-antitodo.
Y después pronuncio "he conocido a alguien", y no sé qué significa; qué bonita frase... ¿pero es verdad?, ¿se conoce a alguien?...

Fotografías

Deberíamos tener fotos de nuestra vida -¿verdad?-.
¡Qué raro es todo sin fotos!
Tendríamos que tener fotos que nos hicieran recordar algunos momentos, con luces, con voces, con música, con sabores, con frio, con todo lo que se nos escapa.
Pero que pocas fotos nos hacemos. Quizás las fotos sólo sirvan para eso: para recordar, y no sé si recordar es bueno, supongo que si, tal vez esta conversación ya la hemos tenido (no lo recuerdo -¿ves?-).
Recordar un poco, aunque simplemente sea por recuperar esa memoria que, de vez en cuando, buscamos; que buscamos en conversaciones, en cajones, en folios, y en fotos... aunque no haya, o sean pocas.
Pero también supongo que la memoria es selectiva, que recupera lo que desea o lo que le apetece, y olvida, o disimula, o llámalo como quieras, lo que no le apetece recordar tanto. Y no sé si las fotos, en este caso, podrían hacer daño, o dejarlo intuir.
En realidad sólo deberíamos tener fotos (millones o miles de millones) de las situaciones o personas que nos gustaría recordar. Y las otras deberían destruirse, como con magia.
No lo sé, pero que pocas fotos nos hacemos, ¿verdad?.

lunes, marzo 20, 2006

Teorías metafísicas que por un momento pueden darnos la ilusión de que explicamos lo inexplicable.

Me he dado cuenta de qué no tengo teorías que expliquen nada, nunca las tuve, y no me da reparo el pensar en no tenerlas.
Me he dado cuenta de que me asusta la monotonía, más que cualquier otra cosa, más que la muerte, más que la muerte incluso cuando no odio levemente la vida.

La gente no me soporta después de no haber dormido, el sueño que no soñe se debió llevar consigo el ingrediente que me hacía casi simpático. Yo me entiendo, aunque esté irritable.
El día lo paso adormilado, vagabuendeando con timidez, errante con los párpados pesados.

Sí, no dormí, pero me siento más seguro así, cuando nunca dormí ni duermo. Soy yo realmente en esta eternidad casual y simbólica del estado de media alma con que me engaño. Algunas personas me miran como si me conocieran y me extrañaran. Siento que yo también los miro... Tengo sueño, mucho sueño, todo el sueño.
F. Pessoa

Me abruma el no tener responsabilidades, o dudas, o disidencias, o confusiones...
Eso sería empezar a encontrar la felicidad que muchos buscan, o la monotonía de la que yo huyo.

jueves, marzo 09, 2006

Me he perdonado

Me levanto tantas mañanas descuidado, no sé tratarme bien y a veces me enfado conmigo.

Me sugiero perdonarme, pero rara vez lo consigo y después me paso horas sin hablarme.

Todo esto lo suelo expresar en mi tono de voz, en mis gestos faciales, en mi mirada…

Nadie entiende qué me pasa y piensan que estoy enfadado.

Hoy he decidido comprenderme y darme una nueva oportunidad, y desde hoy me caigo mejor.

Todos deberíamos reconciliarnos y expresarnos, de vez en cuando, lo mucho que nos queremos o nos hacemos falta, aunque sea de esa forma: muy de vez en cuando.

Está bien sentirse bien, con uno mismo más.

martes, marzo 07, 2006

Deja que te cuente.

Jo, deja que te cuente, deja que te cuente...
No te lo vas a creer.
El otro día me pareció ver unos zapatos tuyos.
Y tú no estabas dentro.

Alrededor

Esta mañana me desperté tan temprano que aún no he dormido.
Es sorprendente ver a las mismas personas y cosas en los mismos lugares y horas, todos los días... eso debe ser monotonía.
Hay monotonía quiero decir, no sé dónde ni si es a mi a quien acompaña, pero hay, se nota perfectamente.
Ayer me suicidé, y no era algo que deseara hacer pero era algo que quizás alguien esperaba, y eso es lo peor de todo, hacer algo porque alguien espera que lo hagas. Pues lo hice y tampoco me costó mucho trabajo, al principio pensé que no me atrevería pero después me sorprendí. Y después me arrepentí, me dolió ver a tanta gente sufriendo; también me dolió mucho la cabeza cuando estaba en Urgencias.

Ya me he arrepentido de todo, ahora voy a dedicar mis días a cuidar de mis hijos, ellos no tienen culpa de nada y tampoco me culpan de nada. De paso me dedicaré a celebrar días, empezando por el 8 de marzo, porque yo soy mujer.

Yo siempre te quise, tanto, tanto... incluso me acostumbré a que tú no lo hicieras, y no me importaba, de verdad... yo era feliz teniéndote a mi lado y que de vez en cuando me abrazaras y me llevarás a cenar o al cine a ver cualquier película de esas que te gustaban. Yo era feliz así, y supongo que para ti era lo más cómodo, porque tú nunca has sabido qué querías ni has buscado ser feliz, quizás por eso lo hayas sido más que yo, o no. He vivido muchos más momentos felices que tú, también amargos... pero esos se olvidan con el tiempo o se vuelven de blanco y negro, o incluso sirven de conversación en otro momento feliz.

Pero qué coño importa ser feliz o no, es absurdo... lo importante es seguir viviendo, y que de momento, durante tres segundos, sin saber el porqué, te entren unas tremendas ganas de reír y una extraña satisfacción que te haga soltar una carcajada, que te haga sentir tan bien y que sea tan absurda que jamás sepas a qué se debe. Eso es lo importante, y comer y beber bien, y fumar si te apetece, y hablar cuando desees o filosofear tomando café o comiendo pipas, y pasar frío... y hacer fotos, y tener un perro, y asumir responsabilidades, y reír y tomar el sol, y conocer a alguien de algo...

Yo pensaba que no sabía estar sin ti, sin embargo si estoy, de otra forma, ni mejor ni peor, igual pero de otra forma... y tengo las mismas cosas.

En mi vida no hay música que me deje protagonizar ninguna película, pero algunas veces conozco a alguien y su risa me sirve de banda sonora.

Y si miro al cielo sigo viendo estrellas. Como tú. Veo estrellas tan grandes como tú.

jueves, marzo 02, 2006

Te quiero

En unos minutos algo rápido y fugaz pasará por tu cabeza: un pensamiento, y quizás se te escape alguna lágrima.
Me he afeitado: muy apurado, y me he secado el pelo con tu secador. He dejado comida y agua al perro para que aguante hasta que alguien llegue, y le he ahorrado la escena encerrándolo en la terraza.
No lo voy a hacer por felicidad, quizás nada más sea nostalgia o meláncolia o cualquiera de esas cosas estúpidas que me da por sentir cuando ya no sé qué más puedo sentir.
Tengo todo preparado, incluso en un papel te he anotado las cosas que quiero que hagas en mi honor: mis despedidas, algunos regalos sin dedicatoria, objetos para quemar...
No tengo más miedo que cualquiera de las noches en las que no venías a dormir.
Tampoco presiento algo mejor, quizás tampoco para ti, pero debes saber que este es tu lugar en el mundo, y quiero que sea tuyo. Y no me pidas razones ni porqués, nunca me entenderías.
Delante mía hay un vaso lleno de un producto que tiene un olor y un color fuerte, un paquete de tabaco (voy a dejar de fumar: míralo por el lado positivo), un mechero, mi móvil, este papel y un boli.
Todo está preparado, todo a punto, puedo empezar, pues, a beberme mi vida.
Cuídate tanto como yo solía hacer.