miércoles, febrero 22, 2006

Llámame cuando/como quieras

Yo me despertaba siempre antes que nadie
o era el último que me iba a dormir
y me ponia a buscar nuestros nombres
en una pared en tus ojos en tu café.

Cuando a la ciudad no le interesaba nada
ni a los taxis ni a los escaparates
yo preguntaba por dos nombres
y tu seguías con tu desayuno
como si la cosa no fuera contigo.

Nunca había nombres ni tizas ni lapices
alpino ni mesas ni tú.
Y los dueños de las tiendas abrían sus tiendas
y los clientes comenzaban a entrar
porque ellos no sabían que yo buscaba
nombres paredes una fecha.

Por eso nunca nadie me quiso ayudar
porque esta ciudad, como todas,
van a lo suyo, a sus cosas,
y les cuesta mucho trabajo pararse.

Entonces volvía a casa,
esta vez estabas desayunando
y empecé a buscar una pared rotuladores
y nombres por tu cuerpo
a veces te dolía
o decías que hacía demasiado frío
para que te desnudara allí mismo.
-Nunca hace demasiado frío
ni hay sitios oportunos donde no estar desnudos-

Y sobre tu cuerpo únicamente había
otros nombres teléfonos lugares.
yo intentaba borrártelos con mi saliva
y se pasaban a mi lengua.
después te hacía el amor te quería te jugaba
te abrazaba a veces, te construía un armario
con las maderas que fui amontonando
en la esquina de la cocina.

Pero nunca aparecían los nombres,
ni a Granada ni a Barcelona ni a Madrid
les apetecía enseñármelos.
Y yo siempre terminaba buscando en los mismos sitios
en los mismos hormigueros
en los mismos bares, donde la gente pensaba
que yo estaba drogado o anestesiado
por ir levantando las sillas las mesas
los paraguas las piernas las colillas.

Así que yo ya sabía que todo iba a terminar
porque nunca encontraría nuestros nombres
escritos en esa pared hace tantos años.
Y algún día, en cualquier conversación,
yo no sabría presentarte o nombrarte
y no valdría cariño vida niña gordi
y me tendrías que dejar y abandonar
porque yo había olvidado tu nombre,
para siempre, todo para siempre.

miércoles, febrero 08, 2006

Deseo, deseo, deseo...

Te he elegido a ti.
Ahora debes dejar todo,
guarda algunos zapatos
y un abrigo si quieres.

Te vienes conmigo.
No es demasiado lejos,
no te preocupes
nadie sabrá dónde estás.

No esquives el tiempo,
déjalo que pase.
Y en otro lugar
encontrarás lo que buscas.

Quizás -por entonces-
yo no esté.
O quizás sea ese
el tiempo que deseas.

lunes, febrero 06, 2006

Recupérame

Mírame.
¿Consigues verme?
¿Tal como soy?
¿O como tú sueñas que yo sea?

Háblame.
Lo que quieras
No tengo prisa
Pero no dejes de hacerlo.

Acaríciame.
Suave, y no te enfades.
Pero no dejes de mirarme
y no pares de hablar.

jueves, febrero 02, 2006

Lo he pasado mal

Hay días difíciles.
También hay palomitas en el sofá.

Muchas veces me desepero,
sufro, chillo, me ahogo,
déjame, jo, te hago pucheros.

Muchas veces eres mi antojo,
te esquivo, te miro, te quiero,
me voy y vengo, te perdono.

Hay noches con luz.
También hay destellos de nostalgia.