viernes, julio 29, 2005

Casi Azul

La mayoría de las veces, entre semana, llovía. Sentía que me calaba el agua hasta los tobillos. En los escaparates no había videojuegos ni DVD's. Era dificil encender un cigarrillo. Yo solía esperar. Encontré una forma: refugiándome en algún portal y ocultando mis dedos es las mangas de aquel jersey oscuro y viejo, siempre mojado. Me quedaba sentado en aquella escalera horas, todos los días de la semana, esperando no, aquello ya no era esperar, aquello servía para pensar, para buscar, a veces encontraba algo, pero casi siempre encontraba lo que no buscaba. Volvía a llevarme el Zippo a las puños mojados de ese jersey. Siempre me confundía, siempre lo hago, y cuando encontraba algo suponía que era lo que estaba esperando. Así perdía más horas, más tardes, esperando, cuando al principio mi único error había sido cambiar la sorpresa por lo ansiado. Después me abrí una cuenta de correo que traducía desperado al euskera.

jueves, julio 14, 2005

Historia del teatro español, siglo XX.

Deja la ventana abierta, que entre la luna, y que puedas salir cuando quieras en tu escoba recién estrenada.
Deja de lamentarte por volverte loca.
Deja que te vea, sal.
Deja-me.
Deja imperdibles atados a fotos, sobre mis plantas, para que te recuerde.
Deja que pase.
Deja-te hacer lo que quieras.
Deja-lo todo.
Deja algo.

Noches

A veces te deja tan ausente, tan perdido....y otras, otras en cambio te aúpa a los altares de las desatrevida compostura.
Te refleja lo que no quieres, o te enloquece brutalmente hasta perder la conciencia. Incluso disfruta a veces, más si es marzo.
Después te devuelve a la vida, cargado de argumentos, y de canciones, y nombres, y letras, demasiadas letras.
Otras veces llegas tú, y entonces nunca termina de llegar, nunca termina de irse.
Las tuve, casi siempre, sin nadie. Las tuve, la mayoría, en bares, en bares oscuros, rodeado de placeres malditos que ella muy bien te sabe dar, nunca te respeta, y siempre terminas precipitaándote.
Las tuve demasiado largas, sin tunel, sin luz, sin ositos de peluche, con sudor, a secas.
Las tuve, las tengo.

miércoles, julio 13, 2005

Historia de Vida

Son como cualquiera de esas tremendas cosas que siempre ocurren un miercoles, siesta de verano.
Es cuando conoces a alguien, que enseguida reconoces o distingues. Y no hace falta que nunca más lo llames, y sin saber nunca el porqué te quedas a vivir para siempre a su lado.
A lo mejor, a los años, cuando tu vida o tu guión te deslizó a otro sitio, a distintos colores; cuando a los años recuerdas esa situación, esos días o esos meses, porque nunca es más de eso, sabes de qué hablas.
Es aquella persona que nunca podría estar en tu lista de mejores amigos/as, pero que, de una u otra forma, siempre sabes que existe y dónde lo hace, aunque pasen siglos.
El tiempo que compartís, casi siempre es breve, o debe serlo; ese tiempo que compartís es tan intenso que siempre piensas que jamás te ha pasado algo igual. Todo es tan intenso que tienes la sensación de que es una persona que siempre te acompañará.
Pero, algún día, te das cuenta de que es esa historia, la de los dos, la que siempre te acompaña. Y a la persona que la escribió le perdiste más o menos la pista, pero todo era tan intenso. Y brindarás, a solas, por ella, en demasiados bares, y en alguna que otra celebración familiar.
Algunas mañanes, serán domingos, te llueven recuerdos de una suerte mejor, y los lunestarde alguien, con quien tomas café, nombra alguna película, algún libro, alguna postal, algún viaje, algún color, alguna anécdota, algún café, algún mes, algún algo; y por segundos dudas si debes contarle o hablarle de aquella historia, de aquella persona; y siempre dejas de hacerlo, es algo tan tuyo que nunca quieres que salga de tan adentro, que deje de ser lo que es: un tiempo que te acompaña.
Y con suerte, el día que os encontréis, en mil años, controlarás tus lágrimas y tus risas, y dejarás todo, un dia más, y repetirás aquellas miles de conversaciones y, entre abrazos y besos y vino y cigarrillos, te darás cuenta de la felicidad tan inmensa y tan infinita que tan sólo se creó en algunos días, en muy pocos, pero que ni en muchas vidas juntas se podría volver a escribir, y nadie más lo sabe. Y te regalará un gato con su nombre dibujado en el collar. Y habrá platos de arroz para desayunar.

Gracias

Abril

Deberías buscar más dentro tuya, y dime que ves.
Cuando era más joven, cuando era pequeño, siempre pensaba, o solía pensar, que el mundo giraba a mi alrededor, que no había nadie más. Que si querías existir tenías que acercarte a mí, que todo lo que yo no viera no existía. Mi madre cruzaba una puerta y desaparecía, y mi perro, y así todo. Yo los hacía vaciarse según mi egoismo me dejase.
Ahora me vuelve a pasar lo mismo pero al revés. Cuando no estás.

Y caminar descalzos, a orillas del Sena. Y abrir y cerrar los ojos tan rápido como podamos. Y taparte los oídos con las manos, y destapártelos, cada vez más rápido, creando esa melodía de un París intermitente. Y emborracharnos (de todo).

De colores en el sofá

Dudas amarillas. Las dudas deben ser amarillas, como los limones, no podría ser de otra forma.
No me gustan las dudas, no porque sean dudas, sino por su color.
Me gustan las cosas azules, yo riego mis plantas azules, soy de movistar, y como fruta azul.
Los días que amanece rojo, yo no salgo a la calle por miedo.
No me dan miedo los días en sí, me da miedo la parte del día cuando el día deja de ser día en sí, porque esa parte es casi negra, y no me gusta.
Hoy, me apasionaba el verde, y a todas las personas verdes que he visto por la calle las he saludado.
Si algo no me inspira confianza o es necesario, entonces es transparente. Las cosas transparentes no deben tener color, como el agua y el aire, yo las dibujo de azul.

De ceniceros, colillas y humo, demasiado humo.

Alguna vez, cuando ya deje de sentir reparos, contaré todas esas historias que le gente me pide al subir a un escenario.
Las historias quizás sean para contarlas, o para inventártelas, pero nunca han dejado de ser historias. Bueno, hay una excepción; hay personas o personajes que salen y entran de las historias según les viene en gana.
En las historias, puro teatro, hay tramoyistas, que no aparecen en escena, pero que pueden significar mucho.
Hoy me apetecía ver a Escohotado en la tele, pero ya no puedo.

No sé por qué escribo tantas tonterías.
Porque forman parte de mi historia, indivisible.

Postales

Un día de estos, o tal vez mañana, te agarraré fuerte de la mano. Te agarraré y comenzaremos a correr, casi a caernos.
Un momento de los próximos, pararemos a beber en esa fuente tan rara y azul que aún tenemos que buscar.
Seguro que cualquier semana de las que quedan nos sentaremos sobre el cesped que nunca encuentras.
Queda mucho por hacer, y contar.

Nunca sabíamos a qué hora llegaba, o si ese día querría hacerlo. Nosotros dejamos de pensar en ella, y así casi se nos olvidó.
La noche que decidía asomarse, muy puesta, por el escalón de la puerta, nosotros lo celebrábamos como un día de Nochebuena.
Bendecíamos sus apariciones, y nunca nos preocuparon sus ausencias.
Eso sí es pensar en positivo.

martes, julio 12, 2005

Te busco

A veces pasa que cuando más cerca tienes a alguien casi no lo encuentras.
Eso me pasa, me pasa de todo.
Llevo las últimas cinco horas de mi vida buscándo-te, y ya casi no veo.
Mírate, ¿acaso no te ves?
Necesito que sonrías, y que me hagas reír. No lo entiendo, ni quiero preocuparme por más, sólo necesito eso, y te busco.
Al menos podrías levantar la mano, para que te viera. Ya sabes que siempre me ha gustado perderme, entre la multitud.
Desprendes un suave aroma nostálgico, quizás a fruta, de la que nos gusta tanto. No sé definirte.
Hoy no sé nada, ya te lo dije antes, pero tampoco me apetece saber más.
Me he quedado sin tabaco, y sin granizadas, aquí no hay, no te he querido decir nunca que en cualquier barrio es difícil encontrarla. Y ya no puedo esconder nada más.
También necesito que te rías, fuerte o más fuerte, y que riegues cuando yo no esté, o tarde en llegar, como ahora.

Y levanta la mano, o sílbame, o algo, que el Google ya ni me soporta.

jueves, julio 07, 2005

London Calling

London calling to the faraway towns
Now that war is declared-and battle come down
London calling to the underworld
Come out of the cupboard, all you boys and girls
London calling, now don't look at us
All that phoney Beatlemania has bitten the dust
London calling, see we ain't got no swing '
Cept for the ring of that truncheon thing
The ice age is coming, the sun is zooming in
Meltdown Expected, the wheat is growing thin
Engines stopped running, but I have no fear
London is drowning-and I live by the river
London calling to the imitation zone
Forget it, brother, an' go it alone
London calling upon the zombies of death
Quit holding out-and draw another breath
London calling-and I don't wanna shout
But when we were talking-I saw you nodding out
London calling, see we ain't got no highs
Except for that one with the yellowy eyes
The ice age is coming, the sun is zooming in
Engines stop running and the wheat is growing thin
A nuclear error, but I have no fear
London is drowning-and I live by the river



...como aquella canción...

miércoles, julio 06, 2005

Dulce

Cierra los ojos, abre el alma, vuela, despacio, cariño, fresquito, agua, sed, mira-me, siente, suelo, bueno, sensaciones, secreto, risas, humo, bonito, luz, calles, más agua, aire, música, ¿me oyes?, velocidad, Atocha, espera-te, contigo, impredecible, locura, azar, suerte, espejo, recuerda-me, te quiero a mi lado, acuerda-te, estupideces, discos de vinilo, sentimientos, prisas, descuidos, fuerza, valor y coraje, gente, camisetas, viajes, fotos, zapatos, nubes, gominolas, amapolas, mariposas, arroz, café, Sugus, date la vuelta, salta, gafas de pasta, ¡qué bien!, lleva-me, Kusturika, cuida-me-te, o descuida-te, corre, grita, sal, sol, quiero verte, noches, cuenta-me, susurros, caricias, helados, chapitas, y aún queda lo mejor.

martes, julio 05, 2005

oscuridad

Estoy tan cansado que no tengo sueño.
Hoy he querido sopesar acciones involuntarias, o de esas que crees que son involuntarias porque nunca piensas admitir que las has hecho tú o te da vergüenza hacerlo.
Hoy me he querido un poco más.
Ya no voy a dedicar la mitad de mi vida a justificar lo que he hecho en la otra mitad.
El sésamo está plantado en la esquina de nuestra casa, de nuestro bar, de nuestro ocaso, al lado del mar, de nuestro mar, donde nacimos juntos, aunque después me dijeras que no te apetecía mucho nacer.

Cuando venga el maletín y el coche rojo mándame postales del extranjero, yo brindaré por tu suerte.

Hoy, al cenar en tu casa, me inspiraste conciencia de algo que aún estoy analizando, hoy me apetecían esas croquetas tan raras y deformes, gracias.

viernes, julio 01, 2005

Golfa

Seguir la trayectoria que llevan las nubes
y volver por la mañana igual que sale el sol,
veras que calentito retorcer las horas
dando patadas al reloj.
Tú ...y yo estoy medio loco también
y sin otra cosa que hacer,
como un montón de palabras cogiditas de un papel.



Algunas veces, las menos, saltaba de la cama, seguramente aquejada de cualquiera de aquellas malditas pesadillas que nunca se atrevió a contarme.
Otras veces, la mayoría, dormía placidamente, pero no sé muy bien que nombre era el que recitaba en sus sueños, el mío probablemente no.

Yo, apenas podía dormir porque me dedicaba a interpretar todas aquellas situaciones, a veces las escribía, me las imaginaba; y me encantaba pensar dónde se encontraba y con quién, pero eran sus sueños, así que nunca acertaba, sólo conseguí descubrir las noches. Desde entonces padezco insomnio, y me jode mucho pensar que sufro todo esto por culpa de sus sueños, de sus ojos cerrados. Tengo insomnio y dejé mis sueños atrás, me preocupé demasiado de los suyos.

Hoy, cuando sueño, dedico exquisitas milésimas de segundos que siempre acaban frustradas por la voz de alguien, por el sonido de un coche o por el sol. Es lo menos malo de soñar durante el día, despierto, en la calle.