miércoles, junio 29, 2005

Verano

Hoy salí a las aceras y comencé a saludar a todo el mundo.
¿Por qué el mundo se sorprende por ser educado?, quizás se sorprenden por ser yo el educado, no tengo cara de eso.
Holas, buenas tardes, adioses y miradas extrañas, furtivas e imprecisas.
Debería ser al revés, que se sorprendieran cuando alguien pasara sin saludarte, sin preguntarte acerca de qué tal la mañana o algo así o nosequé, quizás lo vi en una película no hace mucho, me sorprendió.

Toda mi vida es como un dolor de muelas, ahora aliviado, como el peor dolor que hayas tenido nunca que, de pronto, aunque no lo creas pasa, y todo empieza de nuevo, esta vez mucho más fácil.

No me gusta la fruta, debería comer más fruta, o ser alérgico a la fructosa (recuerdos), pero debería comer más fruta, y no me gusta la sandía ni el melón, en realidad no me gusta la fruta.

He comenzado a hacerle fotos a los zapatos, los de toda tu vida, no me apetece otra cosa. Sé que si me lo propongo puedo mejorar mi peor parte, lo peor de mí mismo, pero de vez en cuando me gusta como soy, y quizás a ti también.

En invierno me vuelvo más impreciso, menos concreto, incluso no uso tantas comas, pero el verano trata de eso (digo yo), de separar, o poner puntos suspensivos -hasta que llegue el invierno-.

viernes, junio 24, 2005

A ti

La playa del poniente es rara, es una playa de la que tengo recuerdos de cosas que he vivido. Debí quemar tus recuerdos antes de conocerte, pero siempre he sido un poco atontado para predecir.
Siempre hablé de la genial idea de hacer una gran hoguera con tu número de teléfono, tu fecha de cumpleaños, aquella cena en la terraza, el día de nochebuena... pero sigo sin encontrar el combustible para que puedan prender.
Soy sumamente inteligente a la hora de hacerme daño o dejar que me lo hagan.
Ayer decidí que prefiero morir odiando a morir de angustia.
Me dije que incendiaría todo con flores y me bebería el humo, y hoy cuando me despertó el sol, me sentí un poco más mío, un poco más yo. Por lo menos he dejado de pensar en los meses de no-vida o de mala vida, en los de antes. Porque ahora tengo una vida en la que yo decido quién, qué, cuándo, cuánto y cómo, y me gusta.
Ya me da igual si he olvidado o no, porque ya todo eso me hace gracia.
¡ Ay, qué bien, qué bien toda la noche, qué bien lo que queda y lo que viene !

Y nos quedábamos sentados en el suelo, colocados, esperando algo que siempre sabíamos que nunca llegaría. Pero nos habíamos acostumbrado tanto a esa situación, a esa espera, a ese casi dolor, que nos impedíamos hacer algo distinto. Llegó un tiempo en el que no sabíamos hacer nada más: esperar y esperar.

Hoy, cuando recuerdo aquello, sonrío.

miércoles, junio 22, 2005

te persigo entre los libros

Al verte te señalé tu destino con mi ciudad. Estoy casi convencido, tus zapatos eran míos al verte.
La primera vez que te vi me recuerdo intentando desnudar todo tu tiempo anterior, apenas rozándote, o hablándote de mis sueños, al final conquisté los tuyos aquella noche, o eso me dijistes entonces.
Por eso hoy, al verte, sabías que era mi alma la que salía empujada por el sudor.
Si me conoces, si ya sabes quién soy, disimula cuando me veas, quédate a mi lado, no digas nada, es más importante que me veas tú a mi.
Porque hoy esta ciudad está más sola que yo, me dan lástima las aceras que cuelgan de las perchas de la noche, y el camión de la basura.
Y así no te puedo señalar nada.
Quiero que ahora, a mi lado, seas tú la luz, que brilles igual que entonces, que guíes mi vida, que hagamos un solsticio de todo esto.

Sólo lloraremos cuando salga el sol, cuando salga el sol de nuestros ojos.

-Ojalá llueva.
-¿Para qué amjel?
-Para mojarme.
-Mójate de mí.

Soñé por un momento que eras

Ayer iba yo por la calle. Ayer tarde caminaba yo por una acera, de pronto me cayó una gota de agua, casi siete pasos después me volvió a pasar lo mismo. Pensé que no era tiempo de lluvia, pero miré al suelo y había pequeños charcos por toda la acera. Miré al cielo. Me pregunté si existe una puta ley que regule la colocación de aparatos de aire acondicionado colgados. sobre las aceras.

martes, junio 21, 2005

Delirio de persecución.

Ayer leí sobre Aquilino Polaino, el psiquiatra que predicó su homofobia en el Senado.
La homofobia es un delito que tipifican los artículos 510 y 515 del Código Penal español.
Este psiquiatra era el que representaba ayer al PP en el Senado, aunque hoy los periódicos rezan que "el PP ni apoya, ni deja de apoyar sus palabras"; y Gallardón, Ana Pastor y muchos otros ya se han desvinculado de sus palabras.
Entre otras perlitas, Don Aquilino dijo: " las personas con conducta homosexual tienen un perfil psicopatológico caracterizado por un padre hostil, distante y alcohólico, una madre sobreprotectora para los niños o fría para las niñas, ausencia de juegos y destrezas motoras, ausencia de identificación con sus iguales del mismo sexo, timidez extrema y haber sufrido abuso sexual o violación por parte de algunos de sus padres. "
Destacó también que la conducta de las personas homosexuales suele compaginarse con otras patologías, como la depresión grave, el trastorno obsesivo compulsivo, el aumento de ideas suicidio, crisis de ansiedad generalizada, mayor propensión al consumo drogas, trastornos de personalidad graves, narcisismo patológico y, según algunos autores, esquizofrenia.

Hoy he encontrado que el DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) va a precisar más sobre el delirio de persecución, que suele darse más según la inclinación sexual. El libro de consulta de Aquilino incluirá la homofobia cono un trastorno o desorden mental.

domingo, junio 19, 2005

CUATRO: EL PERSONAJE

Manuel Fraga Iribarne: hace un par de días oí decirle que después de ganar las elecciones en Galiza, su trabajo iba a consistir en dar voz a los españoles que en la calle solicitaban llevar a Don Mariano a la Moncloa, de donde lo habían echado ilegalmente.
Yo aplaudo este órdago democrático, más si cabe viniendo de un hombre que pertenecía a un Consejo de Ministros franquista que firmaba penas de muerte.

Me hace falta el título de la obra.

TRES: EL ARGUMENTO

La familia, la educación a los hijos.
Yo, acaso por mi torpeza, creía que la imagen de niño bueno que siempre quiso trasladar el franquismo era la de Marcelino, pan y vino, y lo habían educado unos hombres exclusivamente, hombres.
Hoy he leído algunas pancartas que decían: "un niño necesita a un padre y a una madre", o "la educación de los hijos es trabajo de un hombre y una mujer". Y, sinceramente, me han jodido el mito de Marcelino.
Creo que nadie de la Conferencia Episcopal ha pensado que, historicamente , los orfanatos han sido instituciones eclesiásticas que, exclusivamente, estaban regidas o por monjas, o por frailes. Entonces qué debemos pensar de la educación que han impartido, la que aún siguen impartiendo en muchos sitios.
Yo me pierdo.

DOS: LOS ANTECEDENTES

Según sobre qué.
a) Me explico, por ejemplo, en la historia reciente de ésta bendita nación, es la primera vez que un grupo de personas se manifiesta pidiendo que se les quiten derechos a otro grupo de personas; ésto es muy importante, y pasa a ser una nueva cultura de la manifestación, ya no tienes que salir a la calle para pedir lo que quieres o lo deseas, también puedes salir por joder a otros. Anteriormente quizás se haya hecho algo parecido entre equipos de fútbol, para que le quitasen tres puntos o algo así, pero no viene a ser un buen símil.
b) También es la primera vez que los del PP comparten convocatoria junto a organizaciones con gran recorrido histórico como Falange Española o Fuerza Nueva.
c) También he divisado como antecedentes más próximos, las anteriores manifas, la de la AVT en Madrid, y la de Salamanca y su Archivo de la Guerra Civil; lo que me sorprende es el tiempo que han elegido tan caluroso para manifestarse, pudiendo hacerlo desde hace meses.

UNO: LA PALABRA

El problema le ha llegado a la R.A.E., simplemente tienen que dar un nuevo significado a la palabra matrimonio, y parece ser que los/las españoles del Foro Social de la familia o por la familia se quedarían bastante más tranquilos.
Porque a todas horas oigo hablar a las gentes del pepé que no tienen nada en contra de los homosexuales, simplemente es una errata semántica del Psoe, más aún de su Vicepresidenta del Gobierno, también lo dijo Ana Botella, fiel defensora de todo los necesitados.
Pero si vamos al diccionario de la R.A.E. veremos que hay otra definición de matrimonio:
4. m. P. Rico p. us. Plato que se hace de arroz blanco y habichuelas guisadas.
Y aún no he visto a nadie salir a la calle con pancartas, sintiendose tan ofendidas por blasfemar contra una institución tan sagrada como el matrimonio, que nada tiene que ver con arroz y habichuelas, o muy poco.
No sé si los de hazteoir.org conocen esta acepción, pero es para indignarse, les propongo otra manifa para la semana que viene, o para otra jornada de reflexión.

miércoles, junio 15, 2005

Un beso

Y voy y me levanto cada mañana. Feliz y seguro, me hago el desayuno... No puedo dejar de pensar en lo importante que son las bisagras, y al final se oxidan. Vengo de la calle, de hacer cosas, de comprar el periódico, de tomar un café, de descansar... Y vengo casi galopando por la acera, andando deprisa, sin pisar las líneas que unen los adoquines, las baldosas, y contando hasta siete pasos, y saltando después. He asustado a un niño pequeño que se plantó delante mía mirándome, le hice: ¡¡buuu!!, y se puso a reír. Ya no sé asustar, ni dar miedo. -¿Qué hora debe ser?, me pregunté después; y no supe qué contestarme. Hace calor ahí fuera, he oído decir a la gente que es por el cambio climático -yo pensaba que era por el verano, relacionaba yo verano con calor, no sé-. No he visto a nadie en la calle que pinte acuarelas, tampoco nadie mataba a nadie. No sé qué hacer, he olvidado todo, no sé para qué coño sirven los puntos y aparte, o prefiero los puntos y seguido.

A ella le entusiasmaba que yo me inventase vidas, según el día de la semana, y se las contara. Y a eso nos dedicábamos. Yo le hablaba del otoño de una mujer alcohólica y solitaria, a la que le apasionaba unicamente leer a Sylvia Plath. Y ella miraba al cielo, parecía esperar algo, y sólo le llegaba un dolor de cuello.
Nos conocimos en septiembre, supongo que todo el mundo se conoce en septiembre, por una cosa u otra, antes o después.

martes, junio 14, 2005

Como aquella canción

Nunca nadie me explicó nada sobre cómo encontrar la felicidad. Mi maestra de EGB no pensó que era importante.
Yo nunca he sabido distinguir la línea conceptual que separa un matrimonio de un patrimonio, y siempre me ha llevado a confundir las bodas con tomas de posesión, quizás venga a ser lo mismo.
Pero no puedo callarme y no decirte que me encanta tu valor, que aunque sigues viviendo muchos meses atras tú si tienes todo ese valor y esa fuerza que se necesitan para despegar, para dar el gran salto y volver al presente, casi al futuro, del que nunca debiste marcharte.

Hay otras veces que llovía sin que nadie lo hubiese pedido, eran las veces en las que más nos mojábamos porque nadie esperaba agua, y el agua caía. Y tú nunca llevabas paraguas, y siempre te recuerdo corriendo mojada hacia la parada del autobús.
Los demás días también solía pasarlos mirando al cielo, se podía pasar horas así, incluso años.

Y cuando llegues aquí te estaremos todos esperando, en una gran fiesta de bienvenida, que sabrá preparar a tu gusto tu vecina del quinto. Después, al soplar las cortinas, pide un deseo, y notarás las enormes ganas de no volver a marcharte de aquí.
Nada más queda comprar cortinas nuevas y todo comenzará a girar casi bien, tú déjate llevar.

El día que me aburra voy a rellenar una quiniela con mis errores y voy a hacerme millonario.

-No recuerdo nada.
-¿Y a mí?
-Si me dices quién eres...

lunes, junio 13, 2005

Quédate

Porque sos lo que quiero...
Deja de esconderte más allá de donde te pueda presentir, que si te vas me quedo vacío.
Las cajas de cerillas que me regalastes en mi cumpleaños están húmedas, no puedo prender fuego a nada.
Me hace cosquillas ver tus palabras flotando ante mis ojos, hasta que llegan al rincón más oscuro de la habitación, ahí ya las dejo de distinguir porque se rodean de millones de palabras, de tanta gente, hay palabras muy feas, tan feas como castillo, costumbres, adiós...
He olvidado todas las fechas.
Y si te quedas esta noche nada más, prometo que voy a cambiar.
Cuando yo tenía 7 años se me ocurrió irme de viaje, con una mochila llena de trastos viejos, apenas fueron tres o cuatro horas, pero para entonces ya todo había cambiado. La felicidad tan enorme que disfruté en aquellos minutos jamás me ha vuelto a permitir salir de la tristeza, todo es triste por compararlo con aquello.
Nunca se debe añorar el pasado, ni coleccionar recuerdos, es demasiado peligroso, porque se pueden convertir en sueños, no de los de soñar sino de los de desear vivirlos.
Acaso alguien me puede decir como derribar un listón de felicidad que dejé que subiera tan alto, tan alto... desde los siete años cada vez que miro al cielo lo veo allá arriba.
Todo lo que queda entre el cielo y la tierra no tiene nada que ver con la felicidad que un día conocí. Por eso, después de aquel viaje, deseé tanto ser astronauta de mayor (supongo que como la mayoría de los niños); pero yo sólo quería ver el cielo desde arriba.

Entonces quédate.

miércoles, junio 08, 2005

La cometa blanca

De cómo dejarse llevar, siendo sutil y verde, enredándote entre el cabello, mordíendote las uñas, con dolor, aguantando la respiración, batiendo records, colgándote medallas, sin reproches, con cámaras de aire, como los zapatos, en los pies, descalzos, con sonrisas hechas en la leche, como el té verde, y sutil, como Tú, cuando ejerces de tí, sin fármacos, sin reloj, sin culpas, sin mapa, sin brújula, sin ropa, con chapitas, azules, como el cielo, como yo, buscando una piel, mirando la ventana, esperándola, aburrido, para inventar, buscando unos ojos, mis ojos, en otros ojos, oscurece, pacharán, café, teléfono, haciendo maletas, para dejarse llevar.
Esperando nada, se dejaba llevar por ti.

-Que alguien me regale una cometa ya.
-¿Para qué amjelito?
-Para ser feliz.

martes, junio 07, 2005

Hubo un tiempo en el que ni los semáforos eran de verdad.

Todos hemos tenido amigos que eran pareja, que no es lo mismo que tener una pareja de amigos.
Todos hemos asistido alguna vez al desenlace final y doloroso de una pareja de amigos que, como todas las parejas, se dejan y se hacen todo el daño que pueden.
Yo nunca podría decir qué hay que hacer para no hacer daño porque mis experiencias me avalan. Aunque yo, supongo que como todos, también he buscado más de seiscientas veces cuál es la forma.
El daño, el dolor, siempre está porque siempre es alguien de los dos el que está más preparado o concienciado para dejar al otro. Alguien de los dos nos hace más daño porque presenciamos el acto final de algo, de un plan que sabemos que tenía pensado desde ayer, o desde la semana pasada, mientras dormía conmigo o contigo.
Pero es inevitable, no hay culpas, o son compartidas. Es preciso dejar y ser dejado para aprenderlo.
Yo nunca podré aconsejar porque siempre seguiré siendo el peor ex del mundo. A veces casi lloro por pensar que conozco tanto y demasiado a personas que ni me hablan, que ni me miran, a las que le he hecho tanto daño, un daño que nunca supe evitar simplemente porque después te das cuenta que es inevitable. ¿Cómo me puede odiar alguien a quien tanto he querido y aun quiero?
Yo lo llevo como puedo, siempre quedo al amparo de la relación que la otra persona desee tener conmigo, siempre mejorable con la distancia que te da el tiempo. Y ojalá esto nunca suene a consejo, Dios me libre. Esa relación que te da el tiempo carece de apenas confianza, pero yo lo veo normal, o ¿alguien cree que es normal mantener la misma armonía entre dos personas después de pensarte no amado, de sentirte desestabilizado, jodido, de todo?
Desde fuera todo es más fácil, y cada persona es un mundo, casi siempre un tercer mundo.
Pues eso, yo he errado más que nadie, a mí me ha dolido más que nadie y, seguramente, soy la persona que más dolor he causado. Con éste amplio curriculum me dispongo, por primera vez en mi vida, a opinar casi de puntillas sobre mis amigos.
Me habéis cansado, tú más que ella. No soporto no dejar jamás de conoceros, y cada vez más; y a mí me jode tremendamente (ahora comprendo a algunos de mis amigos) que no sigáis juntos, pero supongo que es inevitable. Ambos estáis ya cansados de quejaros por tantas cosas, ya ha pasado el tiempo de echaros cosas en cara, de culpar, de exculpar, de disuadir, de penalizar, de soportar. Yo aún no me he quejado. Sois tan maravillosos, os quiero tanto, que llevo tiempo perdonando. No pidáis algo que no existe, no intentes mantener algo que has olvidado.
Dejad que pase el tiempo con la mirada errante sin niguna dirección, o tendréis que soportar también mi ruptura.
Si yo sé que os queréis más que a nadie, si os lo he leído en los ojos a los dos, por qué seguir empeñándose en mantener lo absurdo alrededor.
Me gustas cuando estás conmigo, cuando estamos juntos los tres todo es distinto, nadie es igual, todo jodido.
Me parece perfecto que toméis café los jueves tarde, que os contéis mentiras los martes por la mañana, que seáis perfectos, pero nunca olvidéis que os conocéis, que aprendisteis juntos, que compartíais todo y nada, o que yo soy de los dos; y nigún juez me va a decir a qué calle me toca viajar, también conozco caras y escucho el Eje del Mal.

Recuperar la memoria

El día que estábamos en la cama, medio adormecida Tú y yo intentando recordar todo lo que tenía que hacer durante esa mañana, se me ocurrió pedirte que me miraras fijamente a los ojos (a ambos), que te quedaras tan callada y ausente como siempre pero que me miraras a los ojos.
Tu sueño no te permitía ni abrirlos así que me incorporé y me calenté un poco de café en una taza que encontré sobre la mesa del comedor. Me encendí un cigarrillo. Pulsé el play en el DVD, comenzó a sonar el Pop. Encendí la tele, me tomé el café intentando leer los labios de Mª Teresa Campos, hubo un par de segundos exactos en los que ella parecía cantar: "...la felicidad que tienes es irreal...", al menos eso parecía leer en sus labios.
Cuando volví a la cama, a tu habitación, me senté a tu lado. Entonces te sentaste más a mi lado y comenzaste a mirarme fijamente a los ojos y yo no recordaba que te lo había pedido, me quedé confuso pensando por qué hacías esa gilipollez. Me dijiste: "ya te estoy mirando, ¿qué querías?". No supe contestar porque no me acordaba, mi maldita memoria. Y se me ocurrió escupirte. Tus ojos, tu nariz, tu boca... todo empapado de saliva, de mi saliva. Empezaste a llorar, me escupiste mi propia saliva, me diste una bofetada, y comenzaste a vestirte mientras yo te pedía todos los perdones del mundo, todos los que existían hasta aquel momento. Pero ya de nada servía, estabas dispuesta y convencida a marcharte del cuarto, de tu casa, de mi vida, para siempre.
Ayer recordé, mientras miraba a mi sobrino jugar, que era un juego, que ganaba quien aguantaba más tiempo sin mover ningún músculo de la cara. Alguien me lo enseñó de pequeño, dos personas se miran fijamente a los ojos, yo siempre me reía, yo siempre perdía. La última vez, sin jugar, perdí más que nunca, seguramente no tengan culpa los ojos, ningún ojo, todo lo causa mi puta memoria.

lunes, junio 06, 2005

dormidos

Déjame en paz.
Lo que necesito es escribir algo sobre economía laboral.
Quita la música.
Vete.
Ya basta.

viernes, junio 03, 2005

andy warhol

Apenas yo, y casualmente, he sentido vivir esos cinco, diez o quince minutos de fama que me asignó Warhol. Aún así se lo agradezco, desde aquí, enormemente.
Sin embargo hay otras veces que te sientes útil y pseudofamosillo. Solamente me refiero con este sentimiento a cuando conoces a alguien que te ha estado buscando, que te ha buscado o que ha buscado tu número de teléfono.
Nunca me he equivocado y tampoco me he confundido al conocer a alguien. La primera impresión siempre me ha bastado para todo. Con conocer me refiero a hablar, al menos cinco, diez o quince minutos.
Las primeras veces que he hablado con distintas personas me he aprehendido de una imagen que jamás se ha separado más de un par de milímetros de la realidad. Es mi gran virtud, mi única virtud.
Gracias a mis superpoderes nunca nadie me ha sabido hacer más daño del que estaba esperando. Esto es bueno, a mí me gusta, me permite saber verdades y mentiras.
Ayer escuché verdades interesadas, que no sé si son medias verdades y no son mentiras.
Nadie sabe que cuando te conocí ya sabía qué iba a pasar, aunque tú también lo imaginabas porque eramos los más jóvenes del mundo.
Creo que si, que tú si sabías qué iba a pasar, porque has puesto todo de tu parte para que todo pase, para que todo termine así, para que tenga ya un FIN.

jueves, junio 02, 2005

afortunadamente

Sólo pido que la explosión no consiga despertarte. Quiero que continúes con los ojos cerrados, respirando ligeramente, y que el juez levante mi cadaver antes de que abras tus ojos de china. Lo siento, no quería despertarte Pauline.
-No te preocupes Teto. Te quiero.
-Perdóname Pauline, creo que todo esto forma parte del sueño, pero perdóname de todos modos.
-¿Cuántas veces, Teto?
-Setenta veces siete.

Un día me desperté con la sensación de haber estado soñando toda la noche.
No sé si los sueños son buenos. No sé que significa soñar siempre lo mismo. No sé por qué apenas sueño de noche.

Contem-pop-ranea

miércoles, junio 01, 2005

Un sudario manchado, un traje de segunda mano de harapos y de sedas, un disfraz.

The Velvet Underground.

Hoy podría sentirme feliz o distinto porque aún tengo el eco de tu voz sobrevolando por algún sitio cerca de mis ojos.
El sonido, el de tu voz, deja mi mirada más hueca o más transparente.
Pero todo es peor (te juro que es mejor), porque todos tus recuerdos son mementos de algo que no existe y que jamás podría haber sido.
Quizá debimos morir cuando nos lo propusimos y ya nunca más te hubiera presentido llorar ni me hubieses hecho más daño.
Tampoco recuerdo (seguramente no sucedió)que brindásemos por algo. Me hubiera gustado brindar por ti, contigo o junto a ti. Todos los días hay casi 153 cosas por las que brindar.
Será la última vez que te pida que me sueltes, que es mejor que nos caigamos los dos, y que a lo lejos veamos todo esto arder mientras encendemos un cigarrillo (de chocolate), y brindemos por lo que pudo haber sido, por ser tan imbéciles, por decirnos adiós...Y juremos llamarnos si a alguno de los dos nos pasa algo o si alguno de los dos va a morir.
Ya no creo que seas la reencarnación del mal porque mirar dentro de tus ojos me deja casi dormido, repartes paz y anestésia. Sólo creo que estás muy loca, es esa la cuerda que nos une y que te pido que sueltes o, al menos, enséñame a odiar a la gente loca.


(Tarde de sol)
(Yo) -¿Estás segura de que no nos siguen?
(Ella) -No, podemos sentarnos aquí.
(Yo) -Hierba. (Respira). ¿Para qué sirve un domingo?
(Ella) -Para olvidar o recordar la noche. ¿Quieres un Martini?
(Yo) -(Enciende un Camel). Podíamos quemar cosas, por el lado más bestia de la vida.
(Ella) -Me gustaría ser San Juán de la Cruz.
(Yo) -¿Por qué?
(Ella) -Para escribir, Ámjel, para escribir
.