martes, mayo 31, 2005

Dices que cuando llueve nunca es demasiado

Y sin embargo siempre llevas paraguas.
Y sin embargo rodeas los pequeños charcos que se forman casi al lado de tus piés.
Y sin embargo no te mojas.
Y dime que no es verdad.
Y dime que prefieres este otoño que todas nuestras primaveras.
Y dime que eres tú la que llueve, la que sopla hojas de árboles para cubrir el suelo.

-A la gente debería gustarle "El principito", "El Mago de Oz" o "Juan Salvador Gaviota". ¿Entiendes?
-Suena lluvia afuera.
-He venido a verte, a quedarme junto a ti.

lunes, mayo 30, 2005

everything is illuminated

Ella frotó las pestañas contra su pecho, recorriendo con besos de mariposa su torso desnudo, por el cuello, hasta llegar al lugar donde la oreja izquierda se unía a la mandíbula. ¿Así?, preguntó ella. Él le quitó la blusa azul por la cabeza, abrió los cierres de sus collares, pasó la lengua por sus axilas, suaves, húmedas de sudor, y recorrió con el dedo la distancia que separaba el cuello del ombligo. Con la lengua dibujó círculos alrededor de sus pechos de caramelo. ¿Así?, preguntó él. Ella asintió y echó la cabeza hacia atrás. Él lamió sus pezones, sabiendo que todo estaba mal, completamente mal, que desde el mismo instante de su nacimiento hasta el momento presente todo estaba saliendo mal; no al revés, sino peor: casi.

sábado, mayo 28, 2005

me tenías en la punta de los dedos

Tienes razón.
Yo cuando llega este tiempo, estos días, dejo de escribir.
No tengo ganas, o por el tiempo, o por mejores distracciones o porque no tengo ganas.
El uso de la "o" es útil.
Ayer leí que las estrellas sólo son clavos dorados que sujetan una gran sábana grande y negra a la que llamamos cielo. Y en estos días esos clavos se caen antes, tardan menos.
Y la negra noche es más pequeña, negra noche.
El teclado se hace más duro, y las teclas que le dan nombre - ¿te has fijado el enorme número de cosas que da nombre a otra cosa?- se convierten en suicidas, suicidas de vocación, y me parece bien.
El pequeño catálogo de seres geniales se va despoblando, igual que las nubes negras que tienden a oscurecerte los ojos, los dos, para que no me puedas ver.
No sé acostumbrarte a nada más, a nada que no sea oir las torpes tonterías que se me ocurren, los sufragios de amor que propongo a todas tus vecinas.
Casi recuerdo otra época. Noches de sexo en la chimenea - ¡qué calor la chimenea!, ¿no?-.
Ahora es época de helados, sin nata si quieres, pero que se te derritan entre los dedos, y hay gotas de colores (y sabores) que caen al suelo, como la cera de las velas en la habitación.
Y es que una vez, si mal no recuerdo, me tenías en la punta de los dedos, como gotas de fresa que escapan de un cucurucho.
Me vuelvo cursi con el tiempo, y es lo mejor que me puedo volver, te lo aseguro.
¿En verano hay menos gente bebiendo litronas y fumando porros en las escaleras?. Seguro que en cualquier otro sitio también se filosofea. Es justo.

viernes, mayo 27, 2005

Reunión en la cumbre

Debo esconder todo lo que no quiero que veas. He dispuesto tres enormes cajas de cartón.
No sé por dónde he de empezar.
Mejor será ordenarlo todo por colores.
Hay muy pocas cosas amarillas, está todo lleno de azules...
Es difícil, lo mejor será esconderme yo y dejarte con lo mío, con todo lo mío.
Ya apenas desayunamos juntos.
Todo lo que un día soñaste, y dos días y tres días...
Es horrible volver a soñarlo después de muchos años.
Casi me quedo con la estúpida inconsciencia del martini blanco.
Y reírme desde lo alto de esta puta ciudad.
Sólo quiero volar.




miramos aburridos por el ventanal

para inventar otrar vida en la misma ciudad
dibújame una noche llena de cohetes naranjas
yo te daré las estrellas y tú las pintarás de plata
píntalo todo de plata


te imagino al volante de la nave espacial
yo volaré a tu lado como peter pan
déjame hacerte una foto con las nubes detrás
quiero tener algo tuyo si un día te vas

dibújame una noche llena de cohetes naranjas
yo te daré las estrellas y tú pintalas de plata
píntalo todo de plata
si nos vas a dejar

Family "la noche inventada"

Quizá la más querida

Me diste la intemperie,
la leve sombra de tu mano
pasando por mi cara.
Me diste el frío, la distancia,
el amargo café de medianoche
entre mesas vacías.

Siempre empezó a llover
en la mitad de la película,
la flor que te llevé tenía
una araña esperando entre los pétalos.

Creo que lo sabías
y que favoreciste la desgracia.
Siempre olvidé el paraguas
antes de ir a buscarte,
el restaurante estaba lleno
y voceaban la guerra en las esquinas.

Fue una letra de tango
para tu indiferente melodía.

Julio Cortázar

jueves, mayo 26, 2005

Es como una lenta agonía envuelta en fresa.

Tengo la sensación, la multisensación, de querer acabar con todo, de cambiar de nombre, y de edad.
También quiero acabar con más cosas-detalles, y con más gente.
Pero me levanto muy cansado siempre y prefiero tomar café.
He de dejar de leer.
Debo montar una heladería. De helados. De todos los sabores y texturas.
De rimel de menta; de caramelo, nata y mentiras; de tu maldita precisión para despistar con chocolate; de respuestas a cartas de un mes antes que nunca llegaron envueltas en plátano y pistacho; de todo lo que me debes con naranja; de una semana en el motor de un autobús rellena de vainilla...

martes, mayo 24, 2005

Hoy y ayer, ayer o hoy.

Cuando te descubrí nada me extraño, era como si te conociera.
Nada me ha sorprendido y eso desilusiona.
Es la primera vez que te he visto.
Sólo te pido que cualquier otro día fabriques tu propia magia.
No me copies, y menos a David.
Podías haber hablado "de esa España de charanga y pandereta", o no.
¿Por eso no me querías dar el mapa?


Estoy aquí sentado, esperando a que pase hoy, como ayer, y llegue mañana.
Mañana ya veremos.

lunes, mayo 23, 2005

Un domingo republicano

Ayer, por la noche, leí mil cosas que me hubiera gustado transcribir para sorprenderte. Eran de Sabina, de Paul Auster, de A. González, de García Montero, de Benedetti, de Ray Loriga.
Lo curioso es que más tarde, apenas horas, escuché magia en canciones con letras que me apetecía traer aquí para que las leyeses. Y a Jota cantando en Montero Castillo.
Antes ya de dormir, hace poco, pensé en catorce noticias que comentarte, y en tres películas.
Hoy ya no tengo ganas. Hoy es un día raro, jodido. Sería bonito que descubrieses todo y dentro de dos días o de noventa y tres me lo dijeses.
Por lo demás todo mal.
Ayer fué un domingo.
Cuando me desperté puse a Fernando Alonso en la tele. Me preparé un arroz de esos raros. Estuve con éstos. Leí dos libros. Cené con eme.
No llevo reloj desde hace muchos años, y anoche pensé que quizás estaría bien tener uno y dejar de una vez que el tiempo pasara, o darme cuenta de una vez de que es verdad que pasa.
Tengo que hacer muchas cosas, no sé por dónde empezar, voy a hacerlas a partir de mañana.
He pensado en recuperar mis discos y los libros. Y todas las fotos. Y ordenar todo para que no se vuelva nada a perder. No sé si será capaz, me extraña. He de intentarlo.
Por la tarde, asomado a la ventana, vi a tres niños jugando con un patinete, sin parar de reír. Me parece que uno de ellos, el más rubio, imaginaba ser el piloto de un vuelo París-Santo Domingo. Antes de cuatro minutos llegó un hombre mayor; el niño rubio le llamó papá. Su papá le dió una bofetada que me dolió, también le dolió a toda la calle. El niño más rubio se bajó de su avión, dejando conectado antes el piloto automático. No paró de llorar mientras su padre lo llevaba con él, agarrándolo fuertemente por el brazo. En la calle, aún hoy, se veía un infinito rastro de lágrimas, como de París a Santo Domingo. Los domingos nunca serán santos, tampoco son republicanos.

sábado, mayo 21, 2005

Mi vida iba en serio (en aquellos años)

Será que cuando estoy contigo no hablo contigo.
Sucede que después un halo de palabras envuelve todo.
Será que me apetece estar contigo. Y abrigarte con mis juegos de magia. Será que no quiero verte más. Y borrarte de mi espejo.
Será tan difícil.
Será que a ti todo esto te da igual, es como coleccionar cromos. Pero eres la única persona a la que se lo puedo decir.
No te voy a llamar ni una sola vez, y no voy a hacer cualquier cosa que me pidas, es más no haré nada más ni por ni para ti.
Pero me encantaría llamarte ahora y hacer todo lo que me dijeses. Contradicción.

(Extracto de carta 1)

La vida ha cambiado, también de nombre...
O, al menos, ese era el trato, ¿no?
Aunque ya sabes que...

(Extracto de carta 2)

¿Y sigues pensando que el tiempo existe?
Es mentira, nos lo hemos inventado tú y yo para planificar, mentir, disimular, olvidar, pensar, llorar, escribir y morir. Y para que nos olvidemos. Nuestro efímero afán de crear cosas, aunque sean irreversibles.

(Extracto de carta 3)

¿Para qué sirven las cartas a los años?
Qué pasa cuándo un cualquier día de un mes cualquiera te despiertas, te tomas un café (con leche), pones la tele y cuando vas a encenderte un cigarrillo te das cuenta de que no tienes; y aún es demasiado temprano o imprudente enfrentarte a los desafíos que cualquier mañana el destino te tiene reservado. Entonces buscas y rebuscas en toda la casa, siempre lo haces aun sabiendo que jamás has dejado ningún cigarro en ningún rincón, pero siempre confías en que algún Dios debe existir que sienta un mínimo de piedad y compasión, después descubres que es imposible: que Mercedes Milá se va apoderando del universo.
De repente, te da por abrir un cajón, de esos que sigues pensando que están vacíos desde que alguien se marchó de tu vida. Abres el cajón suplicando al menos un ducados en un paquete de esos blancos, los del enlace de Martín con nosequién.
Pero no, sólo hay folios. Y en vez de soltarlos y bajar cuanto antes a comprar tabaco, te pones a leer, sentado en la cama, y quizás lamentes encontrarlos y los quemes. Quizás no.
Me he propuesto, por última vez hoy, considerar profundamente si he de tomar la decisión más importante de mi vida. He decidido que si. Tengo que dejar de fumar, me he dado cuenta de que "fumar puede ser causa de una muerte lenta y dolorosa". Tienen razón, aunque se hayan olvidado de Eurovisión, que perjudica gravemente...

viernes, mayo 20, 2005

No sé

No sé cómo llegar a ti,
cada vez que lo intento te rompes.
Si te sirvieran mis lágrimas
para secar tus noches.
No sé cómo decirte,
ni siquiera sé hablarte.
Si te consuelan mis perdones
para dormir tus recuerdos.
No sé por qué lo hiciste,
ni sé por qué lo hice.
Si te creyeras mi dolor
para silenciar tus besos.
No sé qué te debo,
ni sé cuánto tú a mi.
Todo lo que hemos dejado huérfano,
todas las promesas,
toda mi vida.
Sólo sé que te ibas,
que te fuiste,
que te has ido.
Si recordaras mi nombre.
Quizás si recordaras,
podrías volver.
No sé.
Mañana mis gestos serán nuevos,
tus ojos vacíos de mí
se irán llenando
de amaneceres desde otros ojos.
No sé.
Pasado mañana tal vez
sea el momento
de no pedir perdón
ni saber dónde estuviste.
Sólo sé que sabes que estoy.
Sabes que puedes venir.
Yo sé que lo harás.
Siempre escribíamos
mientras nos esperábamos,
igual que ahora.


Ánjel, 27 de abril de 2000

Proximamente

En algunos días yo voy a escribir sobre las cosas que yo escribía.
En una semana (o dos) yo hablaré sobre películas y libros que me gustan. Y sobre la primavera, sobre mi alergia a la primavera, sobre mis astenias, mis catarros, mis gripes.
Cuando tenga tiempo.
Hoy he de salir a destrozar a todos con mi nueva mirada: inquebrantable, imperturbable. Hoy me quedaré mirando fijamente a los ojos a cada persona que me cruce en un paso de peatones, en un escaparate o en una acera.
Hoy es mi día.
Iré contando los ojos que no se escondan cuando me cruce con ellos.
Me quiero quedar con todos.



Porque hoy he leído lo más bonito que nunca me han escrito. Hoy he leído lo más triste que jamas me hayan podido escribir. También hoy he leído lo que más me ha dolido nunca.

Hoy tengo algo que, seguramente, releeré millones de veces durante toda mi vida.
Algo que leeré esta tarde, mañana noche, en un lustro y en algunas décadas.

Hoy soy tan cobarde y tan fuerte como el primer día, he debido quedarme en la cama.
Gracias.

jueves, mayo 19, 2005

Sinestesia

¿Por qué pretendes llenar mi vida de grises y verdes?
Tienes toda la habitación llena de farolas y de autobuses.
Cuando cocinas lentejas noto que le echas demasiado blues.
La casa tiene color marihuana, y huele demasiado a lágrimas.
Nunca has sabido concretar ni definir la virtuosidad de las mezclas.
Debes añadir un poco de todo.
Y sentarte a esperar, encima del otoño, donde dejas tiradas las revistas.

De ibuprofeno, nicotina, café y tarta de manzana

-Joder, lo que me acaba de pasar. Aún no me lo creo, no puedo terminar de creérmelo.
Me ha llamado al móvil. ¿Quién le habrá dado mi número?. Eso es lo de menos. Bueno, pues eso, me ha llamado y me ha preguntado si era yo. Yo le he contestado que si. Después me ha lanzado catorce preguntas seguidas, que cuando empecé a contestarle casi me olvido de las últimas. Que cómo estaba, dónde, desde cuándo, con quién, qué tal todo, y mis amigos, y la familia, que qué hacía, y el perro, si aún conservaba sus pinturas, y sus libros, si la echaba de menos, si quería que volviese, o si prefería ir a buscarla.
-¿Y qué le has dicho?
-Nada, le colgué. Porque yo jamás he tenido un perro; y ella nunca pintó. Debió equivocarse de número, o de vida, o de persona, o de cuento, o de final.
-¿Seguro que era ella?
-No lo sé, no recuerdo su voz.
-Coño, debías haberle preguntado.
-Quizás si, aún así después la llamé.
-¿Tienes su número?
-No, después de llamarla lo borré para siempre.
-Qué complicado eres. ¿Qué le dijistes?
-Le dije que bien, aquí, desde siempre, con éstos, igual, son otros, la misma, nada, no tengo, nunca dejastes pinturas, los libros si, te eché de menos hace tiempo, no quiero que vuelvas, algún día iré yo.

indie gentes

Cecilia Ann, Astrud, La Habitación Roja, Australian Blonde, Nadadora, Maga, Deluxe, Planetas, Piratas, Belle and Sebastian, Deneuve, Sidonie, La monja enana, La Buena Vida, La Casa Azul, Chico y Chica, Chucho, El columpio asesino, Damon & Naomi, Nacho Vegas, Fernando Alfaro, Flow, Dorian Gray, Élena, Fangoria, Fresones Rebeldes, Gotan Project, The hives, Pixies, Calexico, Migala, Placebo, White Stripes, Lori Meyers, Del ayo, Niños Mutantes, Mama Baker, Inquilino Comunista, Dinosaur Jr, Mercromina, Juniper Moon, Istochnikov, Luna, Viva las Vegas, Sr. Chinarro, mercury rev, Me enveneno de azules, Dakota suite, Muse, Nosoträsh, Piano Magic, Red House Painters, Saint Germain, Sexy Sadie, Sonic Youth, Yo la tengo, Airbag, Le Mans, Family, Vacaciones, La costa brava, Tachenko, Superputa, Pauline en la playa, Galáctica, Polar, Ellos, Cooper, Super8, L-Kan, Fresones Rebeldes, Meteosat, Undershakers, Flechazos, Niza........................................................................

miércoles, mayo 18, 2005

Se quedó mirando el cielo hasta que le dolió

18 de may

Hola, ¿qué tal estás?.
Supongo que bien, aunque nunca me he atrevido a preguntar a tus amigas.
Además ya ni conozco a gente que sepa algo de ti.
Además ni sé cómo me atrevo a escribirte.
Además ni sé dónde estás, ni sé dónde mandar esta carta.
Espero que cuando te acuerdes, o te imagines que te he escrito, vengas a recogerla, la dejaré encima de la mesilla de noche.
Lo último que supe era que te casabas, con un chico del norte que acababas de conocer.
Tampoco sé mucho más, porque cuando alguien habla de ti, y me acerco, llega el silencio; y entonces recurren al fútbol, al clima, a la política.
No sé si ya tienes hijos, aunque si sé que nunca quisistes tenerlos.
Estoy convencido que habrás encontrado la felicidad, esa que tanto buscábamos los martes de cinco a nueve.
Sólo quiero que sepas que yo estoy bien, y no me apetece contarte nada más de mi; o prefiero que no lo sepas.
Si vienes, cualquier día de estos, a por esta carta, me gustaría que dejases tus llaves de la casa. No es que yo quiera quitártelas, es que no me acostumbro a pensar que entras y sales cuando te da la gana, o cuando no estoy. Además yo no tengo llaves, y desde entonces he tenido que dormir con la puerta abierta, no te preocupes nadie ha entrado aún.
Y mientras tanto, cuando duermo, lo hago solo, con la puerta abierta, intentando invitar al mundo que pasa por mi acera.
Pero deben ser las paredes, jamás debí consentir ese maldito azul, las paredes asustan e impiden que cualquiera entre.
El perro sigue en la cocina, lleva días sin moverse, no sé qué le pasa, ni siquiera quiere comer.
Alguna vez te contaré más cosas, aunque tú aún no has contestado, quizás prefiero que no lo hagas; otras veces sí.
Al menos cuéntame dónde vives. Dime si hay naranjos, sabes que me encantan los naranjos.
Yo ya te he escrito más de mil cartas, deben estar por aquí.
El otro día alguien me propuso elegir una poesía entre todas las de mi vida. ¿Sabes cuál escogí?. Seguro que tú si lo sabes.
Me encantan las adivinanzas.

Cuídateme, un beso.

Un tranvía en SP

En la calle se oían las vacaciones de los niños y los niños oyeron, a su vez, un ruido extraño y aparatoso, que no era más que el beso que le estaba dando María a su hermano, en la habitación del hospital.
-¿Hoy no va... -empezó a susurrar Lucas. Pero a María se le estaba gastando el oído:
-¿Qué?
-... a venir Rosa?
-No creo, Lucas, mañana igual, o pasado mañana igual.
-Ah.
Diecisiete años ya, Rosa. Eso es lo que pensó María. Y le pareció triste. Le pareció triste porque en vez de pensar de verdad en la mujer de Lucas, en lo único que había pensado era en los años que llevaba muerta. Y eso era triste, y pobre. Lucas se dio cuenta de que las paredes del hospital seguían verdes.

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El bastón me lo regaló Ámjel. Luego se murió. Ámjel era marino. Segundo oficial. Era inteligente Ámjel. Pero le gustaba la carpintería y tenía un poco de envidia. Cuando estaba en tierra iba más que yo a la carpintería. Y me contaba qué chicas, allí, en Australia. Ahora creo que estás cerrada la carpintería. También cuando hace sol. No quiero ni pasar por allí. Creo que están medio podridas las puertas. También me gusta el reloj de cuco. Sólo se ha parado una vez.

martes, mayo 17, 2005

Mejor

Nunca pienso en cosas por hacer.
No me gusta pensar en cosas por hacer.
A mí no me gusta.
Sólo es eso.
Me inquieta y me perturba.
Ni en sueños por cumplir.
Todo lo que me propongo lo consigo.
Y cualquier día me voy a equivocar.
De sueño.
O mejor.
Cualquier día me pienso equivocar.


(Ayer)

7 décadas

Todos los amores no son iguales.
Son parecidos.
A todos los amores hay que odiarlos.
Algunos más tiempo.
En 7 décadas he decidido,
hablar de las mujeres de mi vida.
Espero haberte conocido,
haberte conocido en ese tiempo.
Tú que me lees.


(1999)

Ahora que escribo con ocho dedos

Se me llenan las tardes de café, nostalgias amarillas, vecinos que duermen la siesta, sin acritud, miradas perdidas, como fotos, canciones que no son tuyas, piropos, castillos de arena, farolas, sueños sin noches, paseos, plazoletas, premisas, matrículas, turrón de almendras, cigarrillos, palomitas de maiz, helados sin sabor, manchas en la pared, libros prestados, azucar, cerezas.

Tengo las tardes completas, sin hueco, sin agenda.

Por las noches escribo sobre cornisas cantábricas, rosa díez, carpinteros, dogma, oscuridad, tranvías en SP, trapos, cosquillas, no dejar de fumar si sabes cómo, camisetitas, amores perros, etoo, citas, escaleras, e-mails, el larguero, florent, disorder, esquinas, tapas, piedad, angustia, sinsabores, despidos, estado de la nación, lo que quiero, cuidados, con sentido, uvas.

Tengo las noches, sin sueño, con sueños, a muy malas horas.

Por las mañanas, a veces, escribo poesías o contesto a tus cartas, o te cojo el teléfono y te hablo hasta que me doy cuenta que no tiene batería, que no lo encendí o que estás muerta.

No duermo siesta.

Te pinto mediodías.
Te sueño canciones.
Te desnudaba,
en Manhattan de Woody Allen.

Manderlay

Tras "Dogville", el inconformista Lars Von Trier continúa su trilogía: Visiones de América. La segunda parte de su controvertida visión de ese país que nunca ha pisado. Una historia que nos habla de la esclavitud, segregación y sus consecuencias.
Lars ha tenido que eliminar la escena donde mataban a un asno para comer.
Von Trier resalta que el asno ya estaba muerto antes de la escena -después de que se le administrara una inyección letal-, pero que más que el bienestar de los animales importa el de las personas, "y en éste se incluyen la libertad de expresión y el derecho a un debate político, también en su dimensión artística". La escena en la que un grupo de hambrientos sacrifican a un asno para comérselo ya motivó hace un año la baja del actor John C. Reilly, quien abandonó el rodaje en la ciudad sueca de Trollhaettan por su negativa a participar en ella.

En una de las últimas entrevistas que he leido, Von Trier dice:
-"me dije que sólo iba a hacer películas que se desarrollasen en los Estados Unidos, quizás porque al salir de Bailar en la Oscuridad se me reprochó el hecho de haber realizado un film sobre un país que nunca había visitado. Me cuesta comprender esta crítica y pienso de todos modos que la verdadera motivación de esta cábala se encuentra más bien en la carga del film contra el sistema judicial americano. Me atrevo a pretender que conozco mejor América a través de las imágenes que ella misma envía a través de los medios de comunicación que el conocimiento que los propios americanos tenían de Marruecos cuando rodaron Casablanca. Ellos tampoco fueron nunca a Casablanca. Humphrey Bogart nunca puso los pies en esta ciudad. Hoy es difícil no tener información sobre América: el noventa por ciento de las noticias y de los estrenos cinematográficos viene de allí. Pensé que quizás podría interesar a los americanos ver la mirada de un extranjero que nunca ha visitado su país. Kafka escribió una novela muy interesante llamada América y él tampoco fue nunca a los Estados Unidos. A partir de ahora sólo haré películas que se desarrollen en los Estados Unidos. Al menos por ahora. Además, Dogville se sitúa en las Montañas Rocosas, un paisaje que para mí siempre ha simbolizado a los Estados Unidos, un paisaje imponente, sembrado de profundos barrancos."


Me gusta.

lunes, mayo 16, 2005

Hola

Sé que me has encontrado.
Sé que me miras.
Pero por qué no me lo dices.
Por qué aún no me lo has dicho.
Sólo vienes a leerme.
A mirar.
Sé que eres tú.
Y sí, soy yo.
Me encontraste por el google.
Pero el google no te dice qué cara tengo ahora.
El google también falla.
Mis registros, mis contadores dicen
que has estado aquí,
que sigues viniendo
desde el viernes.

jueves, mayo 12, 2005

Cuídense

Hoy es jueves 12 de mayo.
Tengo malas horas, peores días, una falsa época.
Espero que les vaya mejor.
Seguramente estaré por aquí. No lo sé.
Hasta otro mejor día, o mes o año.



Nunca sé despedirme de ti, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de ti, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.
Luís García Montero

miércoles, mayo 11, 2005

En realidad no merece la pena recordar el PIN2 ni el PUK

Parezco predecible nada más salir de la cama.
Los Pin2 no sirven para nada, será por eso que nadie se lo sabe; nadie se aprende el Puk porque sigue siendo más fácil recordar un Pin con una fecha.
Las cosas que no tienen sentido terminan por desaparecer.
Las cosas que se hacen a veces apetecen y otras no, supongo que como todo.
Yo no voy a coleccionar catálogos con tus virtudes porque siempre terminarán por desaparecer.
Lo peor de la vida es que cuando decides hacer algo bueno a alguien o por alguien, debes asegurarte que no estarás haciendo ningún mal a otra persona. Esos son los "cuando me apetece".
Ésto es equilibrio y no tiene nada más que ver con nada que no sea eso: encontrar un puto equilibrio. No se trata de instituciones ni diplomacias ni protocolos.
¿YO? -Aún sigo sin usar un reloj, aún no tengo un horario que me indique, aún sé hacer y sentir daño.
Deberías no leer tanto a Bakunin. Deberías tantas cosas.

Ya no me preocupas, la Alianza me ha encontrado y me defendérá;
puedes unirte a miles que conozco ya,
que pertenecerán siempre al Eje del Mal.
Pero yo busco, yo encuentro, yo sé hipnotizar.
Y aunque mis amigos no sean tan fáciles, al menos saben luchar.
El kanfor y las fotos os las vamos a lanzar.
La Alianza os vencerá.


Y quiero que sepas que yo soy un experto en desenredar, que cuando todo estaba perdido yo sabía descansar. Y mi vida nunca me ha preocupado nunca más de cinco minutos seguidos. Puedes cambiar de estrategia.
Y quiero que sepas que ya me esperaba que esto ocurriera.
Y que se qué dices y porqué lo dices, y estoy siempre preparando, una a una, todas las respuestas que seas capaz de pedirme.
Nada es fácil, pero yo sé cómo se distingue.

Siempre será mejor el Pin, el Pin2 sólo vale para saber el coste, y el puk para desbloquear: pues no olvides el Pin.

Sinceramente tuyo, Yo.

lunes, mayo 09, 2005

En otro lugar (y dos)

Ahora soy de aquí, de a tu lado.
Tengo un hogar.
Tengo guardadas en una caja de galletas todas las fotos de todos mis hogares, de todos mis lugares, de todos mis pueblos y ciudades.
En realidad yo soy de ahí, de todo eso, yo soy de una caja de galletas.
Tenemos el mismo idioma, la misma cultura, nuestra misma geografía.
A veces la presto, y casi siempre la dejo abierta por si alguien se anima a vivir aquí.
Los lunes siempre hay fiesta, y los domingos escuchamos el Carrusel Deportivo.
La vida pasa en nuestro mundo, en nuestra caja.
No hay procesos de regulación de inmigrantes, ni empleo precario, ni especulación.
Hay muchas lunas, muchas noches, tres soles y queda algo de mar. También hay sonidos. El alquiler es bajo.
Y dejo que se fume dentro, aún le pese a Mercedes Milá.

En otro lugar

Yo debería estar en otro sitio, aquí no me gusta.
Podría hacer cada cosa que hago en otro lugar, sería menos cómodo, sería más feliz.
Tendría que estar en Sassari, al menos dormir allí.
Los días podrían pasar en cualquier otro sitio, las noches no.
Las noches tienen que ser mías.
Antes, cuando vivíamos en en las islas, todo tenía otro color.
Yo nunca he sabido dónde se encuentra el secreto de hacerte a un sitio, de ser de un lugar, decir orgulloso: "yo soy de".
Ya era hora de encontrar mi lugar en el mundo, o seguir siendo de todos esos paisajes que recuerdo, de aquellos columpios en aquel parque, de tus tiendas, de mis bares, de tantos bares.

En otro tiempo (y dos)

De mi segunda vida no tenía fotos, vienieron después.
Sólo cartas y un anillo.
Hace muchos, muchos años que intenté quemar todo en una gran hoguera, de esas como las que ella hacía con sus amigas los miercoles por la noche.
¿Nunca nadie le preguntó en sus aquelarres qué hacer cuándo no hay valor para marcharse?.
(- Quedarse y aguantar).
Me hubiera gustado enormemente tener mucho combustible suyo para quemar y desatar mi lado más salvaje y pirómano.
Pero sólo me había dejado recuerdos, música, lugares y fechas.
Os aseguro que cada día que pasa, a cada persona que conozco le pregunto si posee esa fórmula mágica, esa pócima secreta que me permita verlos arder.

En otro tiempo

Yo nací hace años, una martes tarde, en un pueblo muy pequeño, de tierra humilde y seca, seca de todo.
Como nunca tuvimos cura me bautizó el maestro de la escuela.
El amanecer era ocre, medio oscuro; así que nos atardecía dos veces cada día.
La gente, casi todos, tenían grietas en las manos.

Es lo único que recuerdo.

Soy un agente secreto

Espío al mundo, de vez en cuando alguien me mira. Nunca sostienen demasiado la mirada. Quizás alguien espere alguna señal, que yo nunca llego a dar. Porque no quiero que se produzca ningún ataque, ¿para qué más castigo?
Y la vida que llevo me gusta, pero a veces, como a todos, prefiero cambiarla por cualquiera.
Hay momentos en los que nada soportas de tí mismo, tampoco te gusta tu ropa, te cae todo encima. No sabes qué haces aquí cuando siempre has soñado otro tiempo, forma y lugar.
Llevo unos años de especial sosiego en éste sentido, me gusta lo que hago, y me da igual si lo hago bien o mal.
Tengo una gran defecto que se llama memoria. Me impide olvidar algunos números de teléfono que borré hace tiempo de mi móvil, y días de cumpleaños que deberían cambiar de mes para no tener que felicitar a nadie.
No soy rencoroso, soy una buena persona. No sé para quién trabajo, es más aún no he realizado ningún trabajo.
Por las noches me dedico a recordar todas las chicas que han pasado por mi cama, así parezco acompañado.
No me gusta recordar.
Es más, nos lo prohiben. Los agentes secretos debemos olvidar casi todo.
De mi anterior vida me acuerdo de muy poco, y ésto también lo he intentado olvidar pero sólo son teléfonos y algunas fechas, de lo que mi memoria no es capaz de prescindir.
Cuando elegí éste trabajo necesitaba soledad para olvidar mejor, pero era otro error.
Aquellos tiempos eran distintos.
Mis gigantes no eran molinos, eran lágrimas en casa por no tener qué comer.
Yo crecí así, como tantos. La culpa y la condena marcaron a más generaciones que a la mía.
De allí, de donde yo vengo, las indulgencias se presignan con las lagrimas que resbalan desde los ojos, desde los dos ojos.
Apenas pude traer ropa.
Todo está lejos, muy lejos ya; y prefiero que así sea: caer de bruces una y otra vez contra un mapa al que vas añadiendo lugares.

viernes, mayo 06, 2005

el eje del mal

Viernes, 6 de may

Ayer bebí demasiado. Estoy mal, muy fatal. Me duele todo.
Y encima ya ni quiero, ni puedo, ni soporto, ni creo.
Así que aunque utilices tus sonrisas como tu mejor arma, que sepas que voy a estar preparado. Tengo un ejército bajo tus palabras, porque yo sé que vas a decir en cada momento, y aunque te perdone o te pida perdón, después las cosas cambian y dejan de ser como eran; y no es que yo las cambie o deje de creerlas, sino que tus últimas palabras han sido poco duraderas.
Pero me da igual, todo me da igual -ya te lo he dicho-, no por nada, sino por todo. Por qué no sé qué eres, qué piensas, qué quieres, qué haces...
No lo sé, y me conviene. Así que dejemos las excusas.
Todo me da igual porque no sé cómo mirar tus descuidos, ¿en la escala de qué?, ¿la de l@s amig@s?, no lo sé.
No sé medirte, así que jamás nos enfadaremos; no puedo ofenderme porque no sé qué me has dado, no sé qué tengo.
Si sólo es que te conozco, tampoco sería igual.
Todo esto es raro, y eso que tú, con el paso de los años, estás, poco a poco, creando el Eje del Mal. Que espero que nunca me llegues a arrojar, pero me daría igual; porque como no sé qué y quién eres tampoco sé cuál es tu mal.

Otro beso, y van 3.

jueves, mayo 05, 2005

Ahora que te miro y no te veo.

-Siempre te he mirado, no siempre te he visto.
Tengo preparado ya el discurso con el que apelaré al tribunal avalando tu mal estado de salud. También he preparado unos versos, para leerlos en tu homenaje.
Y daré besos a todo el mundo, me mostraré apenada, como triste, aceptaré todas las muestras de dolor y pésame.
Y echaré de menos las pinzas que me ponías en el pelo, y tu punto de cruz, y tu tabaco.
No sé mirar mucho más alla, el horizonte que yo veo está más cerca que el de cualquiera, y sabes que me gusta mirarlo, y yo quiero amanecer mañana.

-Diles que te arrepientes, que nunca quisiste verme morir, morir de dolor, diles que lo sientes, diles que si yo estuviera aquí te perdonaría; que apenas me dolió ni me importó, que no guardo rencor, y que no mereces nada malo.
Jamás he pensado tanto en algo, y ahora que no estoy echo de menos todo.
Antes de dejarme morir quise decirte muchas cosas, te quedarás con eso: con no saberlas.

-No te preocupes, no creo que nadie nunca sepa que yo estuve aquí. Todos saben cuánto te amé, y que sería incapaz de hacerte daño.
Y ahora estoy triste, sin sentimiento de culpa pero con ganas de llorar.

-No lo estés, quizás yo lo merecía.
Por algo. Aunque ni siquiera aún sé por qué.
Tampoco entiendo cómo puedo hablar contigo, ¿es como El Sexto Sentido?.

-Sigues vivo. No hables más. Voy a llamar al 112. No digas que el corazón te ha fallado por ningún dolor que yo te causo, será nuestro secreto. No lo volveré a hacer.

Noticias

Ayer las noticias de TVE1, las de por la noche, no sé sobre qué hora son, las dos o las tres; ayer, esas noticias, cerraron con un concierto de Mercromina en Madrid y confirmaron su separación tras ésta: su última gira. ¿Por qué? -porque están cansados-.
A mí Mercromina apenas me ha gustado, sólo por épocas, pero hoy llevo toda la mañana escuchándolos, será porque ya ni me acordaba de ellos, qué haré cuando empiecen a retirarse unos y a morir otros, no tengo tiempo para tanta música.

Siento el aire caliente en mi cabeza
y mis ojos, han visto ya el cometa
que cayó, desde el cielo azul,
transformó, las noches en luz,
se llevó, parte de mi ser...
Ahora vuelve.
Iluminan las estrellas el día,
a su Dios, con lágrimas esperan,
que será del niño que dormido,
despertó con un extraño grito,
al nacer, crecen hacia dentro...
Ahora vuelve.


"El cometa" de Mercromina, su álbum ACROBACIA.


Para que tú lo leas.

Labilidad emocional se le llama al conjunto de alteraciones y cambios que puede sufrir la afectividad, el estado de ánimo, el humor, etc, de una persona.
He conocido a varias personas que creían tener tal cantidad de problemas que nada más podían llorar, pero al momento sonreían y reían, y volvían a llorar, y así. Muchos cambios de humor y muy rápidos o fugaces.

Yo que me dedico a contemplarte las noches de enero y jamás te vuelvo a ver en once meses. Yo que siempre me quedo atrás diciendo adiós con la mano a todo aquel que se va. A mí que me gusta ser triste algunos meses enteros, y los martes y jueves.Yo debería saber llorar, y reírme, y llorar.

Me falta el papel de mi vida, en tu obra de teatro, con mi guión, te lo dejo, para que tú lo leas.

miércoles, mayo 04, 2005

Quiero ser parte de todo ésto

A veces escribo cartas sin remite, con postdatas.
A veces escribo cuentos sin final, sin moraleja.
A veces escribo versos asonantes, malsonantes.

Quiero pintar esa pared, quiero pintarla en verde, y quitar la tela de araña que sólo ocupa su rincón.
No quiero que sometas mis imprudentes acciones a tus estúpidos juicios de moral.
Quiero que te recuperes, que seas feliz.
No quiero que nadie me note ausente.
Quiero aprender a decir NO, ADIÓS, BASTA.
No quiero irme, o no sé dónde.
Quiero que todo se quede igual: estático. Incluso no voy a pintar esa pared.
No quiero cansarme de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra.
Quiero asustar a un notario con un lirio cortado, o ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, perdido, tiritante de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
Quiero confundir mis noquieros con los de Neruda.
No quiero tantas cosas ni quiero querer lo que quiero.
Quiero que contestes a mis mails.
No quiero que no contestes.
Quiero acabar con los prejuicios, y con los que hablan de relativismo.
No quiero, quiero, no quiero, quiero.
Quiero inventarte cada día, como a alguien nuevo.
No quiero seguir pautas, ni susurrarte condiciones.
Quiero que sepas que ya me esperaba...
No quiero no saber qué quiero, sé lo que no quiero y no lo puedo evitar.
Quiero elegir del mapa un lugar sin nombre...
No quiero que tú sufras lo que yo sufro.
Quiero arreglar todo lo que hice mal, todo lo que escondí hasta de mi.
No quiero largarme con la música a otra parte y san se acabó.
Quiero montarme yo en tu escoba tras de ti.
No quiero ser una chica Almodovar.
Quiero beber hasta perder el control.
No quiero saber por qué lo hiciste, ni un amor civilizado, ni viajar al pasado, ni catorces de febrero, ni cumpleaños feliz.
Quiero lo que nadie me da.
No quiero contigo ni sin ti.
Quiero mudarme hace años.
No quiero dudar de tus palabras.
Quiero amanecer en un mundo en paz, colorear lo que esté gris.
No quiero verte para no querer morderte
Quiero creer.

"Calla y escucha -dije-.No se trata
sólo de ti; se trata de mi vida.
Te sacaré de aquí. Vendrás conmigo."
Respondió: "Pero tú no me conoces."
"No te conozco a ti. Tú a mi tampoco.
Sólo tienes que hacer lo que te he dicho.
Hasta mañana." Dije. Abrí la puerta.
"Debes ser tú quien está loco", dijo.
Y desde su galaxia me miraba.

LUÍS ALBERTO DE CUENCA