Ayer, cuando fuí a tu casa, dejé las intenciones fuera, en el umbral de tu portal. ¡Qué frío es tu portal!, desde siempre -¿verdad?-.
Ayer no quise disimular.
Al final lo hice, casi siempre termino haciendo lo que no haces o quieres.
Eres mi amiga, y pensé que debía ser sincero. No lo soy.
No me apetece que nadie me recuerde mis rincones vacíos o que tengo la cama por hacer, me da miedo vivir solo, ayer lo entendí.
Hoy cené una manzana, y de sobra sabes que no me gusta la fruta, ni los postres.
Esta tarde hice fotos, miles de fotos más que nunca veras, porque ni sabes dónde está la plazoleta rosa.
Sólo quiero que sepas que mañana si, que mañana ya estaré contigo, o en tu casa, que la mia se queda pequeña para tanta soledad.
Y entonces, a partir de mañana, tendremos un perro, y serás tú una magnífica mamá-perro.
Pero no me preguntes si me pasa algo, que no me gusta. Y además, el viernes, que es después de mañana, estaremos juntos.
A veces, tú (muy pocas) y los demás me decís raro, impredecible o cosas así. Ya no sé si me gusta.
En algún lugar yo sabía dormir a estas horas, pero no me acuerdo.
Y cerraba los ojos (dos ojos), porque poco me importaba el color de las cosas o el nombre de los hijos, porque el insomnio es mio, y soy yo el que vive con él, nadie más. Nunca aceptaríamos a alguien.
Y si no duermo no vengas a despertarme porque no quiero dejar de soñar, como yo sólo sé, como tú sabes que yo sé.
Y deja que me olvide de esos pensamientos que me nublan los sábados-noche envueltos en aromas de White Label, o de cigarrillos rubios (ya no Camel).
Cuando deje de hacer las cosas que hice o que hago entonces seré más raro, mientras duerme tú en tu lado.
Y que nadie se empeñe en joder el paraiso de caracolas y azules y cosas transparentes, y que no me impidan ver ojos: verdes, grandes, rojos, tristes, de todos los colores, dos ojos, tres ojos, quince ojos, y ojos que lloren. Con el "sílbame, tú sílbame, y yo voy" de banda sonora, o aquella de los Fraguel que ya no recuerdo.
Mañana necesitaré dormir, como todos los días, pero acostumbrate a que jamás pueda dormir contigo, porque tus noches, tus caracolas, tus ojos, tu vida y tu cama es otra. Son distintas horas.
Buenas noches.
PD. Mañana te cuento un cuento, porque lo recuerdo todo, y me quedan cosas por hacer (de mi lista).