domingo, abril 24, 2005

ADIÓS

Hoy sí, ya he aprendido a hacer las cosas que siempre quise.
Ayer salí, todo el día salí, también por la noche. Quizás nunca vuelva a entrar.
Llegan horas para helados, tiempos de distancias, días de perspectivas; y coleccionar ausencias, y tu ropa interior o exterior.
Me gusta cometer errores, por eso me voy.
Hasta siempre.
YO

sábado, abril 23, 2005

Aprenderé a despedirme, ya verás.

Lo haré mañana o pasado. Ya verás.
Y me iré tal cual llegué aquí, porque no sé despedirme, pero estoy leyendo un pequeño manual sobre cómo hacerlo.
Y quizás nadie me busque en las próximas semanas, meses, años.
Mejor que así sea porque tal vez volviera, y cometiera los errores de ayer o de hoy.
Quiero comprarme un pequeño caballo de madera, y hacer fotos.
Tú, al menos, tienes a tu perro. Yo no quiero olvidarme de nadie, o de tod@s.
Cualquier día estaré en otro espacio y tiempo, o en esa cabina de teléfonos en la que esperé siempre a que me pidieras que te dijese la hora, con tu media sonrisa, para poder conocernos.
Pero no te conozco, ni quiero que el tiempo te cambie.
Estaré jugando en la arena, como siempre.
Tal vez vuelva, pero seguro que no lo hago.
Me marcho. Ya estaba cansado de antes, de antes de todo, no te preocupes.
Incluso nada me llevo, tampoco acepto recados, ni mando postales, ni cartas, ni nada.
Suerte.


anje, 23 de abril.

PD: Ya no es 20 de abril del 90.

El niño de las pinturas



"Tengo un agujero en mis bolsillos"
Durante años, al salir a la calle, era lo primero que veía (o leía)

Sucede que a veces

Sucede que a veces la vida mata y el amor
te echa silicona en los cerrojos de tu casa,
y te abre un expediente de regulación,
o te expulsa del Edén, hacia tierras extrañas.
Sucede que a veces sales de un bar y la luz
quema la piel de este vampiro que te ama,
te llena la frente de fino polvo marrón-sur,
bostezas y te queman agujetas en las alas.

Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.

Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy Revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.

Sucede que a veces la vida mata y te encuentras
solo y en este corazón no reciclable
se hunden petroleros desahuciados y sospechas
que provocan miopía en lanzadores de puñales.
Sucede que a veces la vida mata y el invierno
saca su revólver, te encañona en las costillas,
te aterran los álbumes de fotos y el espejo,
huele a pino el coche y el mar a gasolina.

Pero sucede también
que, sin saber cómo ni cuándo,
algo te eriza la piel
y te rescata del naufragio.

Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy Revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.

Sucede que a veces la vida mata...
Y siempre es viernes, siesta de verano...
Hoy ceno contigo, hoy revolución...


Ismael Serrano

viernes, abril 22, 2005

Paseos desde la Alhambra

Cinco posibilidades para “bajar a la vida urbana” tomando como punto de partida el monumento granadino

Desde mi casa en los jardines la Alhambra, las calles que llevan al corazón de Granada se despeñan como ríos que quisieran inundar la vega. Bajan como desordenados torrentes, dispuestas a perderse en el laberinto de casas que le ponen enagua blanca a la roja colina nazarí. Mi casa es conocida por los antiguos habitantes del barrio como la “casa del cónsul”, porque fue sede del Consulado inglés hasta mediados los sesenta. Vivo a la orilla del monumento, respaldado por el Auditorio Manuel de Falla, sede oficial de la impagable Orquesta Ciudad de Granada, probablemente una de las mejores orquestas del país. Soy vecino del espacio más musical de Granada y del hotel más señero de la capital, el Alhambra Palace, un cuatro estrellas con personal, servicio y categoría de cinco, y con la vista más adictiva y sobrecogedora, de las cantadísimas puestas de sol de mi tierra.
Desde este lugar privilegiado existen cinco caminos para recorrer la ciudad y uno para abandonarla. Curiosamente el camino más fácil para dejar Granada desde mi casa es el del Cementerio. Una empinada cuesta, que parece la metáfora de la vida, conecta al viajero con la circunvalación, o con el más allá, evitándole el mal trago de atravesar una ciudad que fue inventada a la medida del hombre, pero no para su invento más venerado: el automóvil. Evidentemente éste no es, ni será, mi recorrido preferido, aunque lo use infinidad de veces para salir de la ciudad a echar mis cantes o a lomos de mi mountain bike para llegar al paradisíaco Llano de la Perdiz.
De las cinco posibilidades de bajada a la vida urbana desde mi casa, mi preferida es la de la Cuesta del Rey Chico, o de Los Chinos, que separa la Alhambra del Generalife y lleva hasta el río Darro. Nada más iniciarse el descenso, y acompañado por el delicioso rumor del agua de una acequia, te asalta la visión del Albaicín que se planta ante los ojos del caminante como una promesa de belleza ancestral y pintoresca. Al final de la cuesta, antes de tomar el puente sobre río Darro, si lo que se busca es naturaleza y sosiego, se recomienda el paseo por el Camino de la Fuente del Avellano y beber del agua que bajaba fresquita en la voz de Antonio Molina. Si buscamos bullicio y belleza, día y noche invierno y verano, la encrucijada nos obliga a tomar la decisión de subir al Albaicín o al Sacromonte, dejando a la derecha el Palacio de los Córdobas, donde se encuentra el Archivo Histórico de esta ciudad algo huérfana de museos. Propongo abandonar la idea de la fatigosa subida, por la más placentera que recorre la margen del río que lleva a Plaza Nueva. La Carrera del Darro es una calle que está sembrada de bares, tabernas, baños árabes, iglesias, conventos, y casas moriscas convertidas en hoteles con encanto, o en antiguos palacios restaurados, ahora edificios públicos de indudable belleza e interés turístico, religioso, o lúdico. Sé de algún granadino que en la travesía de este desfiladero de belleza, La Alhambra a la izquierda, el Albaicín a la dere­cha llega al ágora de Plaza Nueva, informado, extasiado, cultivado, fervoroso, y, en más de una ocasión, algo bebido.
El camino más fácil para bajar desde La Alhambra al centro me lleva por el oxigenante bosque de la montaña mágica a la puerta de las Granadas. Verde que te quiero verde… dicen que decía Federico García Lorca al pasar bajo el arco, y sentir el milagro de la primavera en el bosque encantado que sería este lugar en su tiempo. La empinada cuesta de Gomérez, entrada y salida tradicional del monumento, y paso de todos los viajeros románticos que han cantado a Granada, está salpicada de tiendas de recuerdos típicos y de artesanía que han sobrevivido el desvío masivo de turista, por el nuevo acceso a La Alhambra, de unos pocos constructores de guitarras, y de un buen número de antiguas casas nobles, a las que su restauración les ha dado nueva vida, y unos habitantes privilegiados. Desde Plaza Nueva, su base, se abre el horizonte cerrado de las concurridas callejuelas que dan a la multirracial calle Elvira, donde cinco siglos después se vuelve a probar lo de convivencia de culturas, a la Gran Vía, Reyes Católicos, la Catedral, y al recuerdo del zoco que fue, y que es, esa parte de mi ciudad. A mis espaldas la vista más retratada desde la plaza, la Torre de la Vela, chata proa de un barco varado en el monte de la Sabika, que navega por siempre en la retina del que lo ha visto.
Los tres caminos restantes dan al otro lado de la loma que sostiene La Alhambra. El que sale frente a mi balcón se llama Niño del Royo y lleva a las Torres Bermejas Luego, cae, serpentea, se multiplica por rincones con puertas que dan a paraísos privados a cármenes ocultos, y, convertido en muchos de sus tramos en escaleras, te deja en la parte izquierda del corazón de Granada. Cerca de todo, y cuesta abajo.
La Cuesta del Realejo con su tosco empedrado, es mi cuarta vía de escape. Me gusta bajar con los amigos al bullicio del Campo del Príncipe y tapear en sus terrazas en las cálidas noches de verano. El Realejo, como los barrios que están bajo el manto protector de La Alhambra, se ha medio salvado dala voraz piqueta inmobiliaria, y conserva su apreciable patrimonio artístico y monumental.
Se me acaban las salidas. Sólo me queda descender por Antequeruela Baja y la Cuesta del Caidero, para aterrizar en el otoñal y romántico bulevar del río Genil, el Paseo del Salón, al que el Ayuntamiento quiere hacer un lifting, y habré cumplido mi propósito de señalar los cinco caminos que llevan a pasear una ciudad nada evidente, bajando desde la mágica postal que la ha hecho mundialmente famosa.
En un bello carmen de la calle Antequeruela Alta vivió el maestro Falla en los años veinte del siglo pasado. Por su casa pasaron músicos, intelectuales y artistas de renombre europeo. Pero, ¿por qué camino subieron? Y, sobre todo, ¿cómo pronunciaban Igor Strawinski, o el maestro Ravel, la palabra Antequeruela?


Miguel Ríos es cantante
El País/Andalucía, domingo 27 de marzo de 2005, p. 8

jueves, abril 21, 2005

Nunca me entero de nada

Cuando por la tarde te dije que en realidad no pasaba nada,tuve que bajar la cabeza para evitar tu mirada.Y mi vida sería más sencilla si consiguiera explicar lo que pasa, no tendría que estar de rodillas suplicando las palabras.Que las cosas cuando se estropean es muy difícil arreglarlas, lo que hoy te trae de cabeza se habrá pasado mañana. Tiraste una piedra en el agua y vi las ondas que se acercaban pero nunca escucho, nunca atiendo, nunca me entero de nada. El día que nos fuimos al bosque con tu caja de trucos de magia enseguida se hizo de noche y tú dijiste que te quedabas.Yo era joven y fuerte entonces y no sabía lo que me esperaba, pero recuerdo que prometiste que ibas a estar por la mañana. La próxima vez que te vea no va a servirte la misma trampa y tendrás que hacerte a la idea de que lo nuestro no se acaba. Lo vi en una de esas películas de las que a ti tanto te gustaban pero nunca escucho, nunca aprendo, no sé que pasa que nunca me entero de nada.

Sé escribir sueños

Y canciones. Sé escribirle una historia a la chica del autobús que llevaba el paraguas goteando y con las varillas medio rotas. Y a su bufanda de cuadros azulverdosos.
No se me da bien moderarme, ni obligarme (nunca acepté obligaciones), y tarareo el Serenade las mañanas que me da tiempo.
Necesito que tú interpretes todo esto, empieza por los sueños.
Ya escribiré por encargo, y a qué precio.

PD.- No te aconsejo más.

miércoles, abril 20, 2005

la farmacia

Ya sabes que no me atraen los compromisos, pero debe estar bien, sería capaz. Seguro.
¿Y qué cosas pondría en un currículum?, en un currículum distinto a todos, las situaciones, las personas qué has conocido, todo aquello que nadie sabe de tí.
¿Qué contarle a gentes que no te conocen?, si nadie quisiera saber de dónde eres, qué haces, qué estudiaste, o leiste, o tu edad, nada, nada, nada.
¿Qué dirías de tí?
Que un día te fugaste de casa con 15 años, que tenía un amigo que murió hace algunos años, que escribí el guión de un corto, que dormí en la calle más de un par de veces acompañando a sus inquilinos, que me gustaban mucho las piruletas, que a tí te enfada que yo llegue tarde, que me lié con mi mejor amiga, que me sacabas la lengua, que me cambié el nombre varias veces, que sí estuve el día que me buscabas entre la multitud, que se me olvidan los cumpleaños (también el de eme), y los días de la Hispanidad, que dejé la noche y todas sus lunas y estrellas, que viajé mucho, que trabajaba en un after de seis de la mañana a dos de la tarde, que aprendí idiomas, que puse un puestecito de cuero y pendientes, que pasé hambre, que tuve pancreatitis, que me reconocieron, que fuí infiel, que no me gusté, y que dejé de lamentarme.
O imaginas historias que nunca sucedieron.
No es fácil.
Voy a la farmacia.

Camel

Ayer, cuando fuí a tu casa, dejé las intenciones fuera, en el umbral de tu portal. ¡Qué frío es tu portal!, desde siempre -¿verdad?-.
Ayer no quise disimular.
Al final lo hice, casi siempre termino haciendo lo que no haces o quieres.
Eres mi amiga, y pensé que debía ser sincero. No lo soy.
No me apetece que nadie me recuerde mis rincones vacíos o que tengo la cama por hacer, me da miedo vivir solo, ayer lo entendí.
Hoy cené una manzana, y de sobra sabes que no me gusta la fruta, ni los postres.
Esta tarde hice fotos, miles de fotos más que nunca veras, porque ni sabes dónde está la plazoleta rosa.
Sólo quiero que sepas que mañana si, que mañana ya estaré contigo, o en tu casa, que la mia se queda pequeña para tanta soledad.
Y entonces, a partir de mañana, tendremos un perro, y serás tú una magnífica mamá-perro.
Pero no me preguntes si me pasa algo, que no me gusta. Y además, el viernes, que es después de mañana, estaremos juntos.
A veces, tú (muy pocas) y los demás me decís raro, impredecible o cosas así. Ya no sé si me gusta.
En algún lugar yo sabía dormir a estas horas, pero no me acuerdo.
Y cerraba los ojos (dos ojos), porque poco me importaba el color de las cosas o el nombre de los hijos, porque el insomnio es mio, y soy yo el que vive con él, nadie más. Nunca aceptaríamos a alguien.
Y si no duermo no vengas a despertarme porque no quiero dejar de soñar, como yo sólo sé, como tú sabes que yo sé.
Y deja que me olvide de esos pensamientos que me nublan los sábados-noche envueltos en aromas de White Label, o de cigarrillos rubios (ya no Camel).
Cuando deje de hacer las cosas que hice o que hago entonces seré más raro, mientras duerme tú en tu lado.
Y que nadie se empeñe en joder el paraiso de caracolas y azules y cosas transparentes, y que no me impidan ver ojos: verdes, grandes, rojos, tristes, de todos los colores, dos ojos, tres ojos, quince ojos, y ojos que lloren. Con el "sílbame, tú sílbame, y yo voy" de banda sonora, o aquella de los Fraguel que ya no recuerdo.
Mañana necesitaré dormir, como todos los días, pero acostumbrate a que jamás pueda dormir contigo, porque tus noches, tus caracolas, tus ojos, tu vida y tu cama es otra. Son distintas horas.


Buenas noches.
PD. Mañana te cuento un cuento, porque lo recuerdo todo, y me quedan cosas por hacer (de mi lista).

martes, abril 19, 2005

En los dólmenes más grandes que existen, y que están cerca de aquí, hay presencias misteriosas. Dulces sueños (temporalmente).

Sentado esperando a que llames, rezando por que des una señal, los días cada vez van más despacio y solamente puedo esperar. Que vengas a explicar que todo ha terminado, que tengas que decir que no me quieres ver, es imposible que hayas olvidado lo que los dos podíamos hacer. Y si esto que ha pasado, va a pasarnos otra vez, y si todo ha sido en vano, no tienes que volver. Mirando las paredes de este cuarto, rezando por que vengas otra vez , y todo lo que habíamos hablado es todo lo que vamos a perder. Si nunca quise ser el único a tu lado, si tuve miedo fue por que acabara así y todo el tiempo que he desperdiciado, se vuelve de nuevo contra mi. Y si esto te hace daño, si te puedo hacer sufrir: ha servido para algo, al menos para mi. una vez, si mal no recuerdo, me tenias en la punta de los dedos. Las secuelas de los viejos dias estaran conmigo el resto de mi vida. Me quede dormido un momento y los valles se cambiaron por desiertos, por obra y gracia de el que controla el firmamento; el que decide que ande perdido en corrientes circulares en el tiempo, y que transforman los diamantes en quejidos y lamento; el que se encarga de que salgas y que yo me quede dentro. Asustado, sintiendome enfermo: como una temporada en el infierno. Intentando ver una salida, encontrando mas problemas todavia. Todo esto que jamas podre comprender: lo que obtuve a cambio de intentar hacerlo bien. Eso no es para mi. Quiero mi parte de lo bueno, quiero que estes aqui, quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo, en nueve orbitas concentricas y yo estar en el centro.Será mucho pedir, pero es lo menos que merezco. y si te quedas esta noche nada mas, prometo que voy a cambiar. Y las promesas que no puedes mantener, no las deberias hacer. Y las mentiras que no paras de contar, no las voy a creer mas. Y tus amigos que no paran de llamar, no los puedo soportar. Si descubro que me vuelves a engañar te voy a hacer mal. Y si me vuelves a hacer daño una vez mas no se lo que va a pasar. Si de pronto no te queda donde ir no vengas a buscarme a mi. Ademas de todo esto te puedes encontrar valkirias que van a disfrutar en los brazos del primero que se atreva a cruzar los umbrales de esta nueva realidad. A la hora de la siesta un coro de sirenas cantará, con sitares y trompetas, las canciones mas bonitas que nadie haya podido escuchar en los ultimos milenios. Y después cuando anochezca, si esperas al final voy a darte un beso de verdad. Donde acaba el arco iris y empieza lo demás. Si te vienes es donde quiero estar, donde empieza el infinito y acaba la espiral. Si te vienes es donde quiero estar

lunes, abril 18, 2005

Abro mis ojos para que oigas el mar

Después de millones de años.
Ya no puedo, díselo a Otto, ya no puedo.
Ni quiero, ni tengo, ni debo, ni sé.
Está bien como está, como es.
No sería lo mismo si así no fuera, no?
Es el preludio de mis anestesias. ¿Y qué otra cosa le contaría a mis nietos entonces?
Una vez escribimos nombres una pared, y aunque no lo haya dicho nadie, sé que se borraron porque yo sí estuve allí.
En el último otoño.

fuera llueve

Me duelen los oídos, la garganta, la espalda.
No me apetece hacer nada.
Estoy inconsciente.
Casi sobrevivo las noches, en un rincón medio dormido, con la camisa de fuerza.
No quiero más calmantes.
Me da miedo dormir.
Es trágico el pasillo que me trae y que me lleva. Siempre hacia la única luz.
Todo es gris oscuro, no quedan más colores.
Necesito lápices Alpino para colorear algunas puertas, a siete personas y parte del suelo.
Nunca pido mucho.

sábado, abril 16, 2005

Habrá siempre cosas que no cambian con el tiempo

Yo quise escribir un cuento, sobre alguien que moría de felicidad, y nadie me quiso comprender. Pensé entonces que el protagonista sería un perro, y lo demás quedaría en la imaginación del lector. Es difícil que cualquier niño o niña entienda que un perro pueda morir de felicidad -me dicen-, o que es mejor o más agradable seguir vivo que morir de felicidad.
Quizás siga siendo una cuestión que me perturbe durante mucho tiempo más.
Hace dos días, cuando este blog cumplía un año, cuando Z. celebraba su particular aniversario, mis cuestiones irreconciliables con mi sueño o alma eran tres (si añado aquí el esbozo de cuento).
Mi inquebrantable moral católica no se convirtió jamás en un problema, porque no la tuve.
Mis únicos amigos saben que mis problemas son dos, que por aquí, por el blog, aparecen.
No sé si debiera reescribir cosas, o darles algún final.
Algún día titulé Me duele un post, que con el tiempo se ha convertido en el más leído (o mirado) con diferencia de cualquier otro, ya podría poner FIN al final, ya ha terminado uno de mis dos problemas insomniosos, ya ha terminado, no me apetece escribir cómo ni porqué, pero estoy un algo % menos triste, y eso está bien.
Y yo ya no escribo poesías.
Es importante saber que el recuerdo es bueno, y es memoria, y está ahí.
Ya tiene su Fin, porque ya habría tenido que reescribirlo y sería otro, ya tiene su THE END (como se aprende en las escuelas de idioma).
Un abrazo.
Gracias.

lunes, abril 11, 2005

¿quieres café?, o déjame en paz.

Deja que te cuente todo lo que me ha pasado, lo que me está pasando esta mañana.
Siéntate, deja que te cuente.
¿Prefieres cola-cao?
Yo tomaba casi siempre cola-cao.
¿y a qué has venido?
Yo estaba a punto de salir, me has cogido por los pelos.
¿estás cansada?
yo tengo apenas sueño.
Ayer me quedé hasta tarde viendo amaneceres.
¿Quieres un cigarrillo?
yo estoy dejando de fumar, poco a poco, con dos letras.
Muchas veces empiezo a toser y me imagino que es por culpa del tabaco, y me propongo dejar de fumar, hasta que se me olvida, casi todo se me olvida.
¿te vas a quedar ahí?, ¿por qué no te sientas?
Aunque yo he de irme, llego tarde.
Tengo una nueva casa, un nuevo hogar, de sensaciones, aunque no las he probado, no seré su mejor inquilino.
ah, y devuélveme la pasta que me debes, que los que tú ya sabes me quieren matar.
¿Te marchas?, ¿a qué has venido?, ¿qué me querías contar?
Dí algo coño. Estás como ausente.
¿Eres tú?

jueves, abril 07, 2005

Sin título (de momento)

Me imagino en otro cuerpo y lugar.
Me imagino contigo,o me imagino estúpido y aburrido, haciendo fotos quizás.
A ti no te imagino, la memoria es selectiva, y apenas tengo tiempo.
Me imagino leyendo Walking Around en la Plaza de la Soledad,o en Avilés.
Me imagino en Malasaña, en Baza.
No sé si está mal imaginarse a uno mismo cuando te tienes delante.
No lo sé, pero jode no verme.




viernes, abril 01, 2005

ISTOCHNIKOV

dos horas

si de pronto no tienes dónde ir, no vengas a buscarme a mi.
si me vuelves a hacer daño no sé qué va a pasar.
si dentro de dos horas nada de esto ha pasado te cuento el mejor de los cuentos, yo mismo lo he inventado.
Recuérdamelo.
si no quieres saber de mí, llámame.

ya tengo la maleta llena de trastos y el cuaderno de los cuentos, sé que todo está perdido, que sólo tengo lo que vivo, que sólo viaja quien regresa, y se va quien yo olvido.
no me digas más que me venga.
tengo ya el alma cansada, el sueño cambiado de tanto intento. Tanta historia sin fundamento, rollos que me retienen.

aunque no te des cuenta: yo cuando quiero...quiero.

deja el trio de ases sobre la mesa, y te regalo un caballo y un rey.

y tus amigos que no dejan de llamar, no los puedo soportar.

me duele el estómago, entre el alma y las costillas, ya no tengo alternativa, si después de muchos años nada se ha arreglado.
me molesta el humo de mi tabaco, los suspiros del pasado.
si consigo hacerte entender todas mis razones, ¿dejarías de ser tú?

Me voy, y esta vez es para siempre, no me busques en tu cama, ni en tu casa, ni en tu espejo.

Adiós.