hay veces en las que me escondo, que me refugio... como cuando me quedo sin tabaco y no tengo ganas de ir a comprar, en esas veces hay algunas que para no hacer frente a la realidad, para despegarme del mono, para no darme cuenta, para seguir anestesiado...entonces lo único que se me ocurre es dormir, intento dormir mucho tiempo, también lo hago cuando no quiero pensar, no tengo comida, no tengo dinero.... y dormir es como desaparecer.
Hay otras veces en las que me llevo días y días sin pegar ojo, son esas veces en las que soy valiente, en las que hay mucha noche, mucho café, jamás me quedo sin tabaco.
estas veces al irme a dormir algo me lo impide, me pongo a pensar y a pensar, paranoias.... Y escribo, oigo la radio, leo, pero da igual..
He visto muchos amaneceres desde mi ventana.
No me gustan ninguna de esas veces pero cada una tiene su encanto, cuando suceden las primeras echas de menos las segundas, y así.
Porque yo me tuve que acostumbrar a que jamás encontraría un puto término medio que me acompañase, o todo o nada, y eso es lo que hago para compasar, algunas veces todo y otras nada.
quizás si durmiese ocho horas todos los días, ya me hubiese aburrido (a veces).
como aquella canción...